"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]
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Tres interpretaciones de la Revolución científica de los siglos comprendidos entre el XVI y el XVIII / Three interpretations of the Scientific Revolution in Early Modern Europe

Hay tres interpretaciones fundamentales desde las cuales se han hecho tres "historias" respecto a la revolución científica que hubo lugar en el XVII de nuestra era:

- Interpretación que pone la clave de la revolución científica en el regreso al "misterio" pitagórico-platónico; es una interpretación que se sustenta a través de Kepler y, sobre todo, en "las maravillas" propiciadas por la "reapertura" de la Academia de Platón en Florencia;  aquí el nombre propio es Galileo ("la naturaleza es un libro escrito en caracteres matemáticas) y también es Leonardo da Vinci, faltaría más... (lo de "hermético" es por Hermes Trismegisto, el cual es un pseudo-Hermes Trismegisto)

- Interpretación continuista, que  ancla la "pre-historia" de la revolución científica en los franciscanos oxonienses del XIV como Scoto y Occam (la interpretación del filósofo Pierre Duhem).  

- Interpretación rupturista: es la de aquellos que defienden que hubo un auténtico cambio de paradigma en la revolución científica: el sociólogo Thomas S. Kuhn, es su mayor exponente.


There are three main interpretations from which you have made ​​three " stories " about the scientific revolution that was held at the XVII AD: 


- The key is the return to Pythagorean-Platonic point of view.  This is an interpretation supported by Kepler and especially linked to the opening of a new Plato's Academy in Florence.  Galileo ("Nature is a book written in the language of Mathematics") and also Leonardo da Vinci, of course.  Search for (Pseudo-) Hermes-Trismegisto in order to understand it.  
 
- Continuity.  The "pre- history" of the scientific revolution is rooted in the fourteenth century
Oxonian Franciscans as Scotus and Occam  (Pierre Duhem). 

 
- New Science is entirely a disruption.  There was a real paradigm shift in the scientific revolution (Thomas S. Kuhn).

Momentos relevantes del film 'El nombre de la rosa'


Sobre la versión de la película cuya duración es de 2 horas y 6 minutos.

DIBUJO DEL PERSONAJE
Occam/Holmes:

15 minutos 53 segundos
1 hora 17 23
1 hora 23 minutos 20 segundos
1 hora 33 minutos 50 segundos

LO ESTRICTAMENTE FILOSÓFICO
La discusión filosófico-teológica en la biblioteca:
31 minutos 30 segundos
El método hipotético-deductivo:
15 minutos 53 segundos
48 minutos 10 segundos

GUIÑOS INTERDISCIPLINARES
Escher, Borges, Jorge de Burgos y la Biblioteca: 
   1 hora 14 minutos
Teseo y la Cultura clásica:
   1 hora 19 minutos

LAS CUESTIONES TEOLÓGICAS Y ECLESIÁSTICAS RELEVANTES AÚN HOY
La discusión teológica sobre la pobreza:
   1 hora 32 minutos 08 segundos
La alegoría cristiana del final:
   1 hora 50 minutos 30 segundos

UNA CONCLUSIÓN SENCILLA, ANTE TANTA DISERTACIÓN
“Las gentes sencillas siempre pagan por todo”  1 hora 38 minutos

Jorge Luis Borges y el Jorge de Burgos de 'El nombre de la rosa'




Teodosio Muñoz Molina
Universidad de Buenos Aires


Si (como el Griego [PLATÓN] afirma en el [diálogo] Crátilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 
rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 
Nilo.
(Jorge Luis Borges: "El golem")



"Stat rosa pristina nomine, nomina nuda
tenemus" 
(palabras finales de la novela
"El nombre de la rosa", extraídas del himno
"De contemptu mundi", de Bernardo Morliacense)


Visionado de 'El nombre de la rosa' en Historia de la Filosofía de Segundo de Bachillerato. Fundamentación


El visionado de esta película (o, mejor aún, la lectura del libro) responde al intento de no dejar de lado la filosofía del XIV, dada en plena crisis del Papado (Juan XXII y la Corte papal de Aviñón), donde los franciscanos ingleses y la Universidad de Oxford propiciaron un ambiente donde pudieron separarse (hasta un cierto punto) del pensamiento aristotélico tradicional y empezar a proponer un método distinto de investigar la naturaleza yendo a ella misma, proponiendo hipótesis, etcétera. Surgió un primer conato de entender la ley de inercia (aunque su paternidad se le debe, cierto es, a Galileo) y las primeras fórmulas físicas mediante representaciones geométricas. El historiador de la Filosofía que más ha estudiado esta época ha sido Pierre Duhem. En cualquier caso, se debe ser prudente porque una cosa es que hubiera una corriente relevante dentro de la universidad y de las órdenes mendicantes medievales que no obstaculizó el desarrollo científico y que, incluso, contribuyó a él y otra cosa diferente es adelantar más de dos siglos la revolución científica. Pero sí es interesante ver cómo el Empirismo y el Pragmatismo anglosajones tienen raíces pre-modernas: en el Nominalismo, cuyo mayor representante fue Guillermo de Occam (en quien se inspira el autor de la novela para Guillermo de Baskerville, junto al Holmes de esta última, más oscura e inesperada novela del personaje de Conan Doyle: El sabueso de los Baskerville). El nominalismo es una posición filosófica que niega que existan las ideas abstractas, ni fuera de la mente ni dentro de ella (en forma de conceptos) sino que lo que sucede cuando pensamos abstractamente es que aprendemos a asignar nombres comunes a objetos similares. Pero no hay dos cosas iguales en la naturaleza. Cuando le aplicamos un nombre a un género de cosas estamos sacrificando sus diferencias porque nos es útil hacerlo, no porque eso que le quitamos sea accidental y nos quedemos con lo sustancial. Lo que llamamos sustancial es, para un nominalista, lo que nos es más útil y es sustancial “para nosotros”, no en sí mismo. Pensar no es tan distinto de manipular objetos con la mano. Pero las palabras son “herramientas” muy versátiles, tanto que se pueden quedar incluso vacías de función.

La novela, que es de recomendar a los alumnos una vez que han hecho un visionado reflexivo de la misma (y este ha de hacerse siempre una vez que se han examinado de la Filosofía de la Edad Media, no antes) acaba así:


"Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perdera a sí mismo, y ya no conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra ni imagen.

Hace frío en el scriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no sé para quién, este texto, que ya no sé de qué habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus".


     “La rosa prístina permanece en su nombre. Solo nos quedan los nombres vacíos”

Para Adso, que es el narrador, este verso vendría a abundar en el tópico del “Tempus fugit” (y también en el del “Ubi sunt...?”). Es de un poema de Bernard de Morlay. Sin embargo, para Eco, semiólogo y conocedor de la Filosofía nominalista, el “nombre vacío” representa un signo indefinido. La rosa del título es un símbolo tan colmado de significados, tan “prostituido” por la poesía como metáfora, por la gramática latina como ejemplo, etcétera, que ha devenido en espacio vacío que cada lector puede rellenar con su propia interpretación. Es una concepción del lenguaje post-estructuralista, que proviene de Saussure, Roland Barthes y que continúa con Foucault (Las palabras y las cosas) y Deleuze, Derrida...  Concepción en pleno apogeo en los años 80, cuando escribió el libro. De hecho, Eco dejó dicho que tenía en mente que Pedro Abelardo, el filósofo nominalista francés (conocido por su historia de amor con Eloísa, su alumna), usaba el ejemplo de la proposición "Nulla rosa est" para demostrar cómo el lenguaje puede hablar tanto de lo que no existe como de lo que ha sido destruido. 

Además de la afirmación nominalista, también puede aludir a que la rosa era la muchacha y que al narrador sólo le queda la idea y el recuerdo del amor de su vida.

Hay quien también encuentra una clave en sor Juana Inés de la Cruz, la monja mexicana del XVII:

Rosa que al prado, encarnada,
te ostentas presuntuosa

de grana y carmín bañada:

campa lozana y gustosa;

pero no, que siendo hermosa
también serás desdichada.

En una entrevista relativamente reciente el autor dice:


 ¿Por qué eligió ese título?

- —Era el último de una lista que incluía entre otros La abadía del crimen, Adso de Melk, etcétera. Todos los que leían la lista decían que El nombre de la rosa era el mejor.



- —Es también el cierre de la novela, la cita latina.

- —Que yo inserté para despistar al lector. Pero el lector lo que hizo fue seguir todos los valores simbólicos de la rosa, que son muchísimos.

- —¿Le molesta el exceso de interpretación?
- —No, soy de los que piensan que a menudo el libro es más inteligente que su autor. El lector puede encontrar referencias que el autor no había pensado. No creo tener derecho a impedir que se saquen ciertas conclusiones. Pero tengo el derecho de obstaculizar que se saquen otras.

- —Explíquelo un poco mejor.
- —Los que, por ejemplo, en la "rosa" encontraron una referencia al verso de Shakespeare "a rose by any other name", se equivocan. Mi cita significa que las cosas dejan de existir y quedan solamente las palabras. Shakespeare dice exactamente lo opuesto: las palabras no cuentan para nada, la rosa sería una rosa con cualquier nombre.

ENTREVISTA A UMBERTO ECO. Y así le puse nombre a la rosa

http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2006/08/26/u-01259241.htm


Este contexto filosófico de escepticismo que es el Nominalismo era el ambiente intelectual (no la causa) en el que pudo llevarse a cabo la tímida pre-revolución científica que he descrito en el primer párrafo.  Guillermo de Occam, además de proponer el Nominalismo y cuestionar la Escolástica de Santo Tomás, escribió un tratadito contra lo que él llamaba gobierno tiránico del Papa.  Es conocida la crueldad de Juan XXII (Iacobus de Matilde Asensi es una novela recomendable al respecto).



Subir nota en el curso...

Para subir la calificación final en un punto y siempre y cuando se haya aprobado el curso:


1.  Después de Navidad tendrán que hacer una prueba escrita sobre la lectura de Vita brevis (versión descargable en formato PDF pinchando aquí de Jostein Gaarder y sobre el visionado de la película "El nombre de la rosa" cotejado con los documentos sobre Guillermo de Occam (o Guillermo de Ockham) colgados en el blog.


2.  Después de Semana Santa tendrán que hacer otra prueba escrita sobre la lectura de un fragmento de Los hermanos Karamazov (Capítulo IV, "Rebeldía"), de Fedor Dostoievsky y la obra completa ¿Qué es filosofía? de José Ortega y Gasset.

El objetivo último de todo este trabajo en dos partes es, en el caso de la primera parte (examen posterior a las vacaciones de Navidad) llenar algunas lagunas que el elenco de autores propuesto por el Ministerio deja (corrientes del Helenismo que convivían con el Cristianismo al final de la Antigüedad y el pensamiento de los franciscanos en el siglo XIV)  y, en el caso de la segunda parte, asegurarse de que el alumno o la alumna tienen una comprensión adecuada del problema moral kantiano (Dostoievsky) y de la gran diferencia entre antiguos y modernos en el planteamiento filosófico sobre la realidad y sobre el conocimiento que de ella tenemos (Ortega), sirviendo, asimismo, de recapitulación de toda la Historia de la Filosofía expuesta durante el curso completo.  

Además, la lectura de Vita brevis pretende ser, desde el máximo respeto a los fundamentos y orígenes de las creencias religiosas cristianas, una crítica a los prejuicios que se fueron adhiriendo a estas y que han ido configurando a lo largo de los siglos esa imagen de la mujer como ser astuto y sibilino (frente a la supuesta nobleza del varón) y que, desafortunadamente, sigue vigente en nuestros días.  

Un ejemplo que ilustra el tipo de pregunta que puede hacerse a los alumnos es el siguiente, que refiere al visionado de El nombre de la rosa:

Jorge de Burgos fue una persona real.  Vivió y ejerció su labor como bibliotecario allí donde nació el castellano (junto con San Millán de la Cogolla en La Rioja): en Santo Domingo de Silos (Burgos).  El autor de la novela trasladó a Jorge a la abadía del norte de lo que hoy es Italia donde suceden los crímenes.  Hay un momento en el que Jorge recurre al argumento denominado "ad baculum" y que estudiaste durante el curso pasado (recurso al bastón, al mando, a la autoridad).  ¿Puedes decir dónde, con quién, por qué o con respecto a qué asunto se produce el recurso "ad baculum" por parte del ciego bibliotecario?

Película en inglés sin subtitular, troceada en capítulos en lista de reproducción.  

La crisis del tomismo y la Filosofía del XIV


















En 1277 el obispo de París, Etienne Tempier, confirmando condenas anteriores (de 1270) rechaza y excomulga a quienes enseñen doctrinas paganas contrarias a la Iglesia amparándose en la teoría de la “doble verdad”, como si fuera posible mantener dos verdades contradictorias.

En el texto de la condena de 1270 aparecen con claridad las tesis combatidas a los averroístas (eternidad del mundo, del movimiento y del tiempo, la negación del alma inmortal humana, la negación del libre albedrío, afirmación de la providencia divina sobre la especie y no sobre el hombre individual, etc.). Pero en el texto de 1277 aparecen todas las ideas revueltas, sin orden, de forma confusa y mezclando doctrinas, autores, etc. La condena es un conglomerado de 219 tesis: unas son de Sto. Tomás, otras de Averroes, otras de los averroístas, otras de los avicenistas, otras extraídas de libros no filosóficos, etc. La condena de 1277 supuso una condena al intento de síntesis que santo Tomás realizó entre el cristianismo y la filosofía de Aristóteles. En esta polémica terminó triunfando la postura agustiniana (neoplatónica). Fue un duro descalabro para el intento de conciliar la razón y la filosofía con la fe. Desde ahora la fe y la razón son situadas en planos diferentes e irreconciliables. La filosofía y el cristianismo quedan situados como dos sistemas que no admiten síntesis alguna. Ockham atribuye a la Fe el mérito de creer en Dios, dejando la Razón para comprender lo que nos es más cercano. Preludia así una actitud semejante a la que tendrá Martín Lutero, el Reformador protestante.

Ockham niega la posibilidad de un conocimiento racional de Dios. Las pruebas de la existencia de Dios carecen de verdadero carácter demostrativo: no son sino argumentos probables. En efecto, las cinco vías tomistas no son realmente evidentes. Además, aun concediendo que se pudiera demostrar la existencia de un motor inmóvil, no es seguro que este motor sea único ni que coincida con Dios. Para Ockham, el entendimiento divino no aventaja a la voluntad, ni a la inversa, porque en él no hay realmente entendimiento ni voluntad: son sólo “nombres” que damos a la esencia divina partiendo de sus efectos: Querer (Voluntad) y Saber (Entendimiento) se identifican en Dios.

La crítica alcanza también a la concepción del alma. La intuición interna sólo nos da a conocer nuestros actos de conocimiento, voluntad, deseo..., pero no la sustancia misma del alma. Y no existen argumentos que demuestren la existencia de un alma sustancial, inmaterial e inmortal, ni la distinción de la inteligencia y la voluntad. En último término, dice Ockham, nada impediría pensar que el alma es corporal, o que es el cuerpo el que piensa.

La ética queda desvinculada de cualquier principio racional. Todos los preceptos morales penden de la pura voluntad divina. Un acto es malo simplemente porque Dios lo prohíbe, y bueno porque los prescribe. A esta doctrina se la llama “Voluntarismo moral” pues lo Bueno y lo Malo lo son porque Dios lo quiere y no al revés.

Ockham reduce de un modo notable los límites de la razón humana. Ello altera la relación entre la razón y la fe. Para Ockham sólo puede ser conocido aquello que puede ser experimentado o captado por los sentidos. Por tanto, Dios y todo lo que se refiere a la salvación eterna del ser humano son inaccesible sa la razón. Los artículos de la fe sólo pueden ser conocidos por revelación, y la teología pierde todo carácter científico. De este modo, los ámbitos de la razón y la fe quedan totalmente separados, y tampoco cabe colaboración mutua: la razón nada puede decir acerca de aquello que rebasa la experiencia.