"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]
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"El bosque". Film de alto contenido filosófico/"The Village". Philosophy within a film

In order to understand The Village, I consider relevant the thought of priest Bartolomé de las Casas and of Rousseau.  Both of them exposed that humankind is good by nature (noble savage).  The Rousseau's Emile makes sense as a frame, from which the film reveals itself. This film shows how and why is not possible to build in an artificial way a place where people could get back into a previous state where we could be again good by nature.  Exposing childhood to the perils of our world can be cruel but is even more cruel the pretense of protecting our children of everything and forever.

Para comprender El Bosque viene bien recordar lo que decían fray Bartolomé de las Casas y Rousseau sobre el buen salvaje y la bondad del ser humano en el estado de naturaleza.  Sobre todo la utopía educativa del Emilio e Rousseau tiene sentido aquí.  Y la película lo que muestra es que no es posible detener la historia ni dar marcha atrás a la salida de tal estado.  Y que es una crueldad aún mayor proteger excesivamente a los niños del mundo que dejar que este los contamine.


El bosque (2004) Poster

IMDB El bosque (2004)
"The Village" (original title)

  -  Drama | Mystery | Thriller  - 24 September 2004 (Spain)

The population of a small, isolated countryside village believe that their alliance with the mysterious creatures that inhabit the forest around them is coming to an end.

Director:

 


Del 18 de febrero de 2013. Sumérgete con nosotros en este nuevo programa de Descubriendo el Séptimo Arte. Recorremos la filmografía de M.Night Shyamalan.
Técnico de sonido: Sole Herrera
Locución: Eduardo San José, Javier Talavante.


 
[descargar el audio: Shyamalan_ok.mp3

"Emilio", de Rousseau. Citas


 Es un mal menor ser ignorante de Dios que ofenderlo.

Déjese que la madres se dignen a amamantar a sus hijos y la moral cambiara, sentimientos naturales serán provocados doquier y el estado se repoblara.

Todo sale perfecto de manos del autor de la naturaleza; en las del hombre todo degenera…

…A las plantas las endereza el cultivo, y a los hombres la educación…


…La educación es efecto de la naturaleza, de los hombres, o de las cosas. La de la naturaleza es el desarrollo interno de nuestras facultades y nuestros órganos; la educación de los hombres es el uso que nos enseñan éstos a hacer de este desarrollo; y lo que nuestra experiencia propia nos da a conocer acerca de los objetos cuya impresión recibimos, es la educación de las cosas.


Así, cada uno de nosotros recibe lecciones de estos tres maestros. Nunca saldrá bien educado, ni se hallará en armonía consigo mismo, el discípulo que tome de ellos lecciones contradictorias; sólo ha dado en el blanco y vivirá una vida consiguiente, aquel que vea conspirar todas a un mismo fin y versarse en los mismos puntos; este sólo merecerá el título de bien educado…


…Imposible es que un niño que sucesivamente pasa por tantas manos distintas, salga bien educado…


…El único que hace su voluntad es el que para hacerla no necesita valerse de otro; de donde se colige que el más apreciable de los bienes no es la autoridad, sino la libertad. El hombre verdaderamente libre sólo quiere lo que puede, y hace lo que le conviene…


…Ya he dicho que nada se le debe dar a vuestro hijo porque lo pide, sino porque lo necesita, y que no debe hacer nada por obediencia sino sólo por necesidad…

La Enciclopedia. Diccionario razonado de las ciencias, las artes y de los oficios





Conjunto de 17 volúmenes editados en, París, Francia, entre 1751 y 1772, por Denis  Diderot  y Jean Le Rond  d´Alambert, con el objetivo genérico de difundir las ideas de la Ilustración francesa. De hecho la filosofía que difunde se identifica con el afán de crítica, o de aplicar la «luz» de la razón, a todos los campos del saber, en especial a aquellos en que se pone de manifiesto de forma más directa la concepción político-social y religiosa de la época.
El nombre de enciclopedia no aparece hasta el siglo XVII, pero proyectos de reunir en una sola obra el conjunto del saber los ha habido desde la antigüedad. Pueden considerarse verdaderas enciclopedias la Historia natural de Plinio el Viejo, las Etimologías de san Isidoro, muchas de las obras recopiladoras que se producen en el período de la baja Edad Media, las Sumas de los escolásticos, el Dictionnaire historique et critique de P. Bayle.
La diferencia fundamental entre las enciclopedias antiguas y las modernas está en que aquéllas persiguen conservar los conocimientos de una época y éstas más bien difundirlos; unas y otras, no obstante, mantienen la característica común de la falta de originalidad.
La Enciclopedia francesa del s. XVIII surge casi de forma anecdótica, al aceptar Diderot la traducción del diccionario de Chambers, Cyclopaedia o Universal Dictionary of Art and Sciences (1728), inicialmente confiada a otros, que Diderot comenzó más bien a transformar y reconstruir que simplemente a traducir. Los editores aceptaron la sugerencia de publicar una obra original y así nació el proyecto o Prospecto de la Enciclopedia, en 1750.
Diderot pidió la colaboración de d´Alembert, quien se encargó de redactar el Discurso preliminar. En él d´Alembert presenta la Enciclopedia como un sistema de todos los conocimientos humanos; al ser éstos inabarcables, busca una manera de representarlos en síntesis y, para ello, sigue la clasificación del «árbol del canciller Bacon», que divide la actuación de las facultades intelectuales y fabriles del hombre en facultades de memoria, razón e imaginación. La memoria es la sede de la experiencia o del conocimiento directo (historia); la razón, de la reflexión hecha con el razonamiento (filosofía); la imaginación, de la imitación reflexiva (bellas artes o poesía). Cada uno de estos grandes grupos de ciencias y actividades humanas se subdivide en muchos otros apartados que configuran, en definitiva, el árbol «de las ciencias, de las artes y de los oficios».
El primer volumen aparece en 1751; su publicación se suspenderá en 1752, tras la publicación del segundo volumen, y en 1759, cuando d´Alembert se retira del proyecto y se suprimen los permisos de publicación concedidos. A partir de esta fecha, publicados siete volúmenes, Diderot prosigue solo la edición de diez volúmenes de texto y cuatro de índices hasta 1765 y, posteriormente, cuatro volúmenes más de índices hasta 1772. Colaboran en la obra Rousseau, Voltaire, Duclos, Holbach, Quesnay, Turgot, Toussaint y otros escritores y philosophes ilustrados (hasta un total de 160).
La crítica y hostigamiento contra los prejuicios, la ignorancia y el error, el cuidado en definir y precisar bien los diversos conceptos, el espíritu de defensa de las libertades, el escepticismo derivado de la influencia de P. Bayle y el empirismo inspirado en Locke, concitan una pronta animadversión por parte de jansenistas, jesuitas y diversos centros de opinión y poder.
La Enciclopedia ha sido considerada por la historia como el aparador de las ideas de la ilustración francesa y una de las obras más libres del espíritu humano.
La Enciclopedia se proponía hacer un inventario de lo conocido, y para esto examinarlo todo, removerlo todo sin excepción y sin miramientos; pisotear las viejas puerilidades, derribar los ídolos que la razón desaprobaba; y poner un signo glorioso a los valores modernos.  No contendría nada superfluo, nada anticuado; todo en ella estaría en acción y vivo; ni siquiera se contentaría con explicar y describir; grabados y láminas mostrarían las formas concretas del trabajo incesante que crea la civilización. Esta era la segunda gran ambición de la obra, junto con la exposición metodológica de los conocimientos.
La Enciclopedia se insertaba en un movimiento general que exaltaba y dignificaba las artes mecánicas -la técnica- que los puros pensadores ignoraban o desdeñaban y a los que solo la especulación pura les parecía digna.  La Enciclopedia hace honor a los que contribuyen a la felicidad terrena. El instrumento de la felicidad sería el progreso material.

'Lost' Philosophy: Something to think about

Lost pays homage to history's greatest thinkers by naming characters after philosophers who mused on man, nature and society, themes central to the ABC drama (tonight, 10 ET/PT). USA TODAY dissects the parallels and contrasts of the twosomes, starting with their Lost names (and relying on a bit of a stretch in some cases):
John Locke
Character: A frustrated office worker (Terry O'Quinn) in a wheelchair transformed to a vital, ambulatory explorer on the island.
•In the episode "Man of Science, Man of Faith," Locke represents faith. Feels a spiritual bond with the mysterious island.
•Episode title with Locke flashback: "Tabula Rasa."
Philosopher:  John Locke (1632-1704), English philosopher of the Enlightenment Era.
•Differs from Lost's Locke by favoring reason in the search for truth and championing science.
•Believed the mind starts as tabula rasa, or blank slate, and learns through experience.
Expert comment: The philosopher saw humans starting in a state of nature — the crash survivors — and moving toward some kind of social contract, as the people on the beach have, says David Thomer, who teaches philosophy at La Salle University. His belief that action is based on experiences fits in with Lost's signature flashbacks: "What the creators are doing here is trying to show you the particular experiences that are motivating the characters."
Danielle Rousseau
Character: Island survivor (Mira Furlan) from an earlier, ill-fated expedition.
•After living alone on the island for years, Rousseau is intensely suspicious of all, including the Lostaways.
•She often seems unhinged, possibly a result of living in the wild so long.
Philosopher: Jean Jacques Rousseau (1712-78), French philosopher, born in Switzerland.
•Rousseau grew paranoid later in life and had a famed falling-out with philosopher colleague David Hume.
•In his later writings, Rousseau sees society as beneficial, allowing people to work together andproviding security.
Expert comment:"The Rousseau character has been stuck in a state of nature for so long … she might have gone mad at some point," Thomer says. "You could read that as a warning about what the state of nature can do and how destructive it can be."
Ms. Hawking
Character: The shopkeeper (Fionnula Flanagan) in Desmond's time-twisting flashback.
•In the flashback, Ms. Hawking tells Desmond he can't change the past and propose to Penny.
Philosopher: Stephen Hawking (1942-), English theoretical physicist.
•Hawking, author of A Brief History of Time (a book seen in the Feb. 7 episode), has discussed the concept of wormholes, which could potentially allow travel through time and space.
Expert comment:  Desmond's effort is futile. Hume argued that "there is a definite structure to the way things are supposed to go. So Desmond isn't able to use his knowledge" to change events completely, Thomer says. According to Joley Wood, author of Living Lost and a Lost blogger at powells.com, "Desmond knows Charlie is going to die. He can save Charlie when he can, but he can't stop it," he says.
Anthony Cooper
Character: Locke's father (Kevin Tighe), a con man with a violent streak.
•Cooper and Locke are estranged. Locke's obsession with his father destroys a budding relationship with a woman.
•Locke donates a kidney to his ailing father (though later, his father tries to kill Locke).
Philosopher: Anthony Cooper (1671-1713), English philosopher and Third Earl of Shaftesbury.
•Cooper and Locke were not related but had close ties. Locke was in charge of overseeing Cooper's education and his wedding.
•Locke supervised the medical treatment of Cooper's grandfather, the First Earl of Shaftesbury, who suffered from a liver infection.
Expert comment: The philosopher believed the individual had conflicting appetites that had to be brought into harmony, Wood says. "The Cooper of Lost is almost the opposite of everything the philosopher was. The Earl of Shaftesbury worked toward social harmony; the Cooper of Lost foments social discord by manipulating others' appetites for his benefit."
Edmund Burke
Character: Juliet's ex-husband (Zeljko Ivanek) and head of the Florida medical research lab where she works.
•Enjoys his authority as the boss.
•Dies after being hit by a bus.
Philosopher: Edmund Burke (1730-97), Irish political writer whose work delved into philosophy.
•Believed in preserving hierarchy within social order. Considered father of modern conservatism.
•Died of natural causes.
Expert comment: "One thing I got out of Edmund Burke on Lost was that he liked operating within a very hierarchical structure. He had a position of authority that entitled him to certain things," Thomer says.
Mikhail Bakunin
Character: Russian (Andrew Divoff) lived alone on the Flame station, one of the Dharma Initiative sites, alternately claiming and denying a connection to Dharma. Later, apparently dies when Locke pushes him into a trespasser security system.
•Lived in isolation, outside of societal strictures.
•Shot Ms. Klugh (April Grace), an authority figure of The Others.
Philosopher: Mikhail Bakunin (1814-76), Russian philosopher and advocate of anarchism.
•Deeply mistrusted centralized governments and their leaders.
Expert comment: The character Bakunin "lived out on his own, away from the centralized system of Other-ville, where Ben seems to run the show," Wood says. When he shot Ms. Klugh, "the image we're left with is Bakunin killing his leader. Which is strictly, in and of itself, a rather anarchic image."
Desmond David Hume
Character: He's the man in the hatch who turned the fail-safe key that saved the island (Henry Ian Cusick).
•In the flashback, a first-of-its-kind for Lost, Desmond in the past appears to have knowledge of the future and attempts to change earlier actions, such as ending his relationship with true love Penny. He also has precognition, using that knowledge to try to save Charlie.
Philosopher: David Hume (1711-76), Scottish philosopher.
•Hume examined the conflict of free will vs. determinism; this relates to Desmond's attempts to alter the past to influence the future.

Rosseau. "El contrato social". Libro I, capítulos VI y VII

Aquí, como documento de Word, gracias al IES "Las Musas".

Capítulo VI

Del pacto social

Supongamos que los hombres hayan llegado a un punto tal, que los obstáculos que impiden su conservación en el Estado natural, superan a las fuerzas que cada individuo puede emplear para mantenerse en este Estado. En un caso así, el Estado primitivo no puede durar más tiempo, y el género humano perecería si no cambia su modo de existir.

Mas como los hombres no pueden crear por sí sólos nuevas fuerzas, sino unir y dirigir las que ya existen, sólo les queda un medio para conservarse, y consiste en formar por agregación una suma de fuerzas capaz de vencer la resistencia, poner en movimiento estas fuerzas por medio de un sólo móvil y hacerlas obrar convergentemente.

Esta suma de fuerzas sólo puede nacer del concurso de muchas separadas. Pero como la fuerza y la libertad de cada individuo son los principales instrumentos de su conservación, ¿qué medio encontrará para comprometerlos sin perjudicarse y sin olvidar los cuidados que se debe a sí mismo? Esta dificultad, concretándola a mi objeto, puede expresase en estos términos: «Encontrar una forma de asociación capaz de defender y proteger, con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada uno de los asociados, pero de modo tal que cada uno de éstos, en unión con todos, sólo obedezca a sí mismo, y quede tan libre como antes.» Este es el problema fundamental, cuya solución se encuentra en el Contrato Social.

Las cláusulas de este contrato están determinadas por la naturaleza del acto de tal suerte, que la menor modificación las haría vanas y de ningún efecto, de modo que aun cuando quizás nunca han sido expresadas formalmente, en todas partes son las mismas, en todas están tácitamente admitidas y reconocidas, hasta que, por la violación del pacto social, cada cual recobra sus primitivos derechos y su libertad natural, perdiendo la libertad convencional por la cual había renunciado a la primera.

Todas estas cláusulas bien entendidas se reducen a una sola, a saber: la enajenación total de cada asociado, con todos sus derechos, a favor de la comunidad; porque en primer lugar, dándose cada uno por entero, la condición es la misma para todos; y siendo la condición igual para todos, nadie tiene interés en hacerla onerosa para los demás.

Además de esto, haciendo cada cual la enajenación sin reservas, la unión es tan perfecta como puede serlo, sin que ningún asociado tenga nada que reclamar. Si quedasen algunos derechos a los particulares, como no existiría ninguna instancia superior común que pudiese sentenciar entre ellos y el público, al ser cada uno su propio juez en algún punto bien pronto pretendería serlo en todos los puntos. Con lo cual subsistiría el Estado natural y la asociación llegaría necesariamente a ser, o bien tiránica, o bien inútil.

En fin, dándose cada individuo a todos, cada uno no se da a nadie en particular; y como no hay socio alguno sobre quien no se adquiera el mismo derecho que uno cede, se gana en este cambio el equivalente de todo lo que se pierde, y una fuerza mayor para conservar lo que se tiene.

Si quitamos pues del pacto social lo que no es de su esencia, veremos que se reduce a estos términos: Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general; y cada miembro es considerado como parte indivisible del todo.

Este mismo acto de asociación convierte al instante la persona particular de cada contratante en un cuerpo moral y colectivo, compuesto de tantos miembros como voces tiene la asamblea; cuyo cuerpo recibe del mismo acto su unidad, su ser común, su vida y su voluntad. Esta persona pública, que se constituye como producto de la unión de todas las otras, recibía antiguamente el nombre de Civitas (4), y ahora el de República o de Cuerpo Político, denominándosela Estado cuando es pasivo, soberano cuando es activo, y potencia cuando es comparada con sus semejantes. En cuanto a los asociados, éstos toman colectivamente el nombre de pueblo y en particular se llaman ciudadanos, como partícipes de la autoridad soberana, y súbditos, por estar sometidos a las leyes del Estado. Pero estos términos se confunden a menudo y se toma el uno por el otro. Basta que sepamos distinguirlos cuando se usan en toda su precisión.



Capítulo VII

Del soberano

Por esta fórmula se ve que el acto de asociación encierra una obligación recíproca del público para con los particulares, y que cada individuo, contratando por decirlo así consigo mismo, está obligado bajo dos aspectos, a saber: como miembro del soberano hacia los particulares, y como miembro del Estado hacia el soberano. Pero no puede tener aquí aplicación la máxima del derecho civil de que nadie está obligado a cumplir lo que se ha prometido a si mismo; pues hay mucha diferencia entre obligarse uno consigo mismo y obligarse con un todo del cual se forma parte.

También debe advertirse que la deliberación pública, que puede obligar a todos los súbditos hacia el soberano, a causa de los diversos aspectos bajo los cuales cada uno de ellos es considerado, no puede, por la razón contraria, obligar al soberano para consigo mismo, y que por consiguiente es contra la naturaleza del cuerpo político que el soberano se imponga una ley que no pueda infringir. No pudiendo ser considerado sino bajo una sola y única relación, el soberano está en el caso de un particular que contrata consigo mismo. Por lo tanto, se ve claramente que no hay ni puede haber ninguna especie de ley fundamental obligatoria para el cuerpo del pueblo, ni aun el mismo contrato social. Esto no quiere decir que semejante cuerpo político no se pueda obligar hacia otro diferente en aquellas cosas que no derogan el contrato; pues, respecto del extranjero, no es más que un ser simple, un individuo.

Pero el cuerpo político o el soberano, puesto que reciben su existencia de la legitimidad del contrato, jamás pueden obligarse, ni aun respecto de otros, a cosa alguna que derogue este primitivo acto, como sería enajenar alguna porción de sí mismo, o someterse a otro soberano. Violar el acto en virtud del cual existe seria anularse; y lo que no es nada no produce ningún efecto.

Desde el instante en que esta muchedumbre se halla reunida en un cuerpo, no es posible agraviar a uno de sus miembros sin atacar al cuerpo entero, ni mucho menos agraviar a éste sin que los miembros se resientan. De este modo el deber y el interés obligan por igual a las dos partes contratantes a ayudarse mutuamente, y los hombres mismos deben procurar reunir bajo este doble aspecto todas las ventajas que produce.

Componiéndose pues el soberano de particulares, no tiene ni puede tener algún interés contrario al de éstos. Por consiguiente, el poder soberano no tiene necesidad de ofrecer garantías a los súbditos, porque es imposible que el cuerpo quiera perjudicar a sus miembros, y más adelante veremos que tampoco puede dañar a nadie en particular. El soberano, por la sola razón de serlo, es siempre todo lo que debe ser.

Pero no puede decirse lo mismo de los súbditos respecto del soberano, a quien, a pesar del interés común, no podría cumplir con sus compromisos si no encontrase los medios de estar seguro de su fidelidad.

En efecto, como hombre, cada individuo puede tener una voluntad particular contraria o diferente de la voluntad general que tiene como ciudadano. Su interés particular puede ser muy opuesto al interés común; su existencia aislada y naturalmente independiente puede hacerle mirar lo que debe a la causa pública como una contribución gratuita, cuya pérdida sería menos perjudicial a los demás de lo que a él le cuesta su prestación. Y considerando la persona moral que constituye el Estado como un ente de razón, por cuanto el Estado no es un ser humano, el individuo disfrutaría así de los derechos de ciudadano sin cumplir con los deberes de súbdito; una injusticia, que si progresase, causaría la ruina del cuerpo político.

A fin pues de que el pacto social no sea un fórmula inútil, encierra tácitamente la obligación — obligación que por sí sola puede dar fuerza a los demás compromisos — de que al que rehuse obedecer a la voluntad general, se le obligará a ello por todo el cuerpo. Lo cual no significa sino que se le obligará a ser libre; pues ésta y no otra es la condición por la cual, entregándose cada ciudadano a su patria, se libra de toda dependencia personal; condición que produce el artificio y el juego del mecanismo político, y que es la única que legitima las obligaciones civiles; las cuales sin esto, serían absurdas, tiránicas y sujetas a los más enormes abusos.

Rousseau


Vídeo de 61 minutos grabado el 12 de marzo de 2009

Crítico literario, Jean Starobinski (Ginebra, 1920) es doctor en Letras y Medicina por la Universidad de Ginebra. Starobinski ha dedicado varias obras a la creación poética contemporánea, así como a los problemas de interpretación, y sus ensayos sobre arte del siglo dieciocho son considerados auténticos clásicos. 




Durante la Segunda Guerra Mundial, formó parte del comité de redacción de la revista Lettres, junto con el poeta Pierre Jean Jouve y el crítico Marcel Raymond. Al terminar el conflicto, ejerció como médico en varios hospitales, y pronto se convirtió en profesor de la prestigiosa Johns Hopkins University de Baltimore.

Considerado como uno de los intelectuales más innovadores y agudos del siglo veinte, comenzó en 1958 a ejercer la docencia en la Facultad de Letras de Ginebra, de la cual es hoy profesor emérito. Es además uno de los representantes más destacados de la Escuela de Ginebra, encabezada por personalidades de la talla de Albert Béguin, Georges Poulet, Marcel Raymond o Jean Rousset. 

Su experiencia como médico y psiquiatra le condujo a estudiar la historia de la melancolía, y fue el primero, en 1964, en publicar las investigaciones de Ferdinand de Saussure sobre los anagramas. Miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, así como de otras muchas academias europeas y americanas, es también doctor honoris causa en numerosas universidades.

Sus libros han sido traducidos a una docena de lenguas y, entre ellos, cabe citar Montesquieu por sí mismo (1953); Jean-Jacques Rousseau: la transparencia y el obstáculo (1957); El ojo vivo (1961); La invención de la libertad (1964); La relación crítica (1970); Montaigne en movimiento (1982), y El remedio en el mal (1989).


Fuente: Círculo de Bellas Artes de Madrid.


Influencia de los masones en la Educación Española





Pasamos a analizar la influencia enormemente benéfica de los masones en la Educación y en la lucha por ciertos derechos individuales a la vez que, no obstante -a pesar de las irritantes incoherencias del alto clero, tan molestas para católicos como para descreídos- hay que reconocer el acierto de León XIII en su diagnóstico (al cual se le dedica otro post pero en relación a San Agustín) sobre ciertos males derivados de la actitud fraternalista-igualitarista promovida por la Masonería. Pondremos como ejemplo paradigmático del "tufo" paternalista-masónico de la reforma de la LOE la imposición (y subsiguiente atribución a departamentos de Ciencias Sociales y Filosofía) de la materia Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.

Frente a la imposición de la primera, el proyecto de la LOCE era mejor, pero se quedaba corto: la Cultura e Historia religiosas -previo proceso de funcionarización que muchos profesores de Religión, tan maltratados, hubieran agradecido- debían de ser (con una fuerte carga programática de las religiones cristianas: protestantes, católica y ortodoxa) la única opción, dejando la confesionalidad para la catequesis de las parroquias -o su equivalente en mezquitas, etc. Las razones prácticas de esta conveniencia del estudio no confesional de las religiones positivas del Libro (con alguna mención anecdótica a otras orientales, africanas, etcétera) las encontramos en posiciones materialistas y ateas (como la de Gustavo Bueno) alternativas a las que alientan a la Masonería (el materialismo que inspira la Masonería suele ser monista-reduccionista y sensualista), pero también en el sentido común: la ausencia de conocimientos básicos de cultura general religiosa pasa factura a nuestros alumnos en el Bachillerato y todo lo que vale la pena de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos se imparte en otras materias ya existentes y en un momento mejor del desarrollo psicoevolutivo y moral del alumno.

Porque esta es otra: los defensores del constructivismo y de que hay que partir del nivel de conocimientos del alumno (Los pro-LOGSE "progresistas") han dado pie, así de repente, veinte años después y con una terquedad difícil de explicar a primera vista, a la introducción de una materia que es "infumable" para alumnos y alumnas de tan corta edad, si es que se quiere explicar con rigor y sin hacer triviales y ridículos en el aula asuntos tan serios como la igualdad mujer-varón (¿Cómo explicar el patriarcado sin aludir a vulgaridades anacrónicas que ofenden la inteligencia como decir que "Los griegos y los romanos eran unos machistas"?), la libertad sexual y el "rol de género" ("¿Cómo explicar a un niño de Segundo de ESO que Aquiles no era "gay" aunque amase a Patroclo?") o la conquista del sufragio femenino (¿Se le debe contar a los alumnos que la mayoría de las mujeres de las Cortes Constituyentes de la 2 ª República Española, donde se autorizó el voto femenino, no tenían claro si otorgar este derecho a sus congéneres por ser demasiado adeptas a la Iglesia y poder facilitar un ascenso de la derecha al poder?)

Y es que sólo examinando el fondo histórico y teórico del asunto podemos entender los motivos (porque estos motivos son prejuicios antropológico-filosóficos y no razones y las que hubiere serían tan pobres como las que tiene la Iglesia Católica para empeñarse en dispensar la religión confesional en los centros públicos). Pero para eso habremos de empezar por el origen del asunto, con el descenso del Espíritu Krausista sobre los apóstoles de la España regeneracionista.

Antes de nada y para evitar malos entendidos, dejaremos claro que partimos, contra toda idea de conjura, conspiración o contubernio, de que no son las logias las que han hecho las leyes educativas "progresistas" de las dos últimas décadas y que tan malos resultados han dado. No obstante es reseñable que el ex-ministro de Educación de mediados de los noventa, Jerónimo Saavedra, masón reconocido, participara en 2008 en la "tenida blanca" (reunión no secreta de masones de obediencia inglesa) cuyo "tema" era Educación para la Ciudadanía. De modo que si las logias no hacen la política educativa del PSOE sí se habla de política educativa en las logias y sí que algunos de los artífices de estas leyes fueron masones (como podían haber sido de cualquier club social) Del mismo modo podría decirse que hace unos años tampoco eran el Opus Dei o los Legionarios de Cristo quienes hacían la LOCE pero sí se beneficiarían estos del proyecto desde el punto de vista "empresarial" (vía fomento de los conciertos bajo el pretexto de la "libertad de enseñanza"), de haber salido adelante -lo cual no es óbice para reconocer que el sistema de itinerarios hubiese sido mejor que los PCPI y otras "salidas" intermedias de la LOE ante el patente fracaso escolar español (véase el insuperable análisis de doña Mercedes Ruiz Paz en su obra La secta pedagógica)

Debemos al masón Francisco Giner de los Ríos, un hombre bueno -en el mejor sentido de la palabra "bueno" (parafraseando a Machado)-, la introducción de nuevos y saludables aires de renovación pedagógica en la Instrucción Pública española. Sin embargo, no deja de tener razón, por muy antipático que resulte a algunos (como a la autora de Diario de una abuela de verano y antaño Directora de la BNE), don Marcelino Menéndez Pelayo cuando en sus Heterodoxos atribuye torpeza intelectual al mentor espiritual de eso que se llamaría la Renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza. Sin irnos a don Marcelino, un autor tan poco sospechoso de "trogloditismo" reaccionario como don José Luis Abellán nos dice, en su Historia del pensamiento español: "El asiduo contacto con las disciplinas jurídicas fue lo que le llevó a un primer conocimiento de la filosofía krausista a través de las obras de Heinrich Ahrens, Curso de derecho natural, y de Falck, Enciclopedia jurídica [...] Al ser nombrado en 1843 catedrático interino de Historia de la Filosofía por el entonces ministro Pedro Gómez de la Serna, se le exige previamente permanecer pensionado durante dos años en Alemania [...] En 1845, Sanz del Río consdiera que no se halla suficientemente preparado para ocupar su cátedra y se retirará a Illescas durante nueve años que ocupará en traducir libros krausistas alemanes o imponerse en aquella filosofía. [...] en 1853, Sanz del Río ve su patrimonio agotado y solicita la cátedra de ampliación de la filosofía y su historia, que le fue concedida al año siguiente. Sin embargo, como sus doctorados sólo lo eran en derecho civil y canónico, tuvo que legalizar su situación académica licenciándose en 1855 y doctorándose en 1856 en filosofía y letras." Pero es que el mismo Sanz del Río dijo que escogió aquel sistema que "según lo poco que yo alcanzaba a conocer, encontraba más consecuente, más completo, más conforme a lo que nos dicta el sano juicio, y sobre todo más susceptible de una aplicación práctica [...]; razones todas que, si no eran rigurosamente científicas, bastaban a dejar satisfecho a mi espíritu". Sin embargo, a pesar de que esto no sea para un filósofo sistemático algo aceptable, no deja de ser coherente con la misma absorción del krausismo y con la vocación misma de la Masonería.

En efecto, el filósofo materialista Gustavo Bueno, en la revista El Basilisco, en un artículo donde comparó las biografías de Krause y de Marx -"Krausismo y marxismo (en torno al Krause de Enrique M. Ureña)"-, señala la fuente de la inspiración de este "giro práctico" del mismo Krause que, sin duda, fue imitado por su póstumo discípulo español: <<[...] en el contenido (los trabajadores de Alemania o de Francia, en el caso de Marx; las logias masónicas de Dresde, en el caso de Krause) >>

Asimismo, da a entender Jiménez-Landi en el Tomo IV de La institución libre de enseñanza y su ambiente ("Periodo de expansión influyente") que la actitud religiosa de Giner, la extirpación del catolicismo, tiene que ver con el panenteísmo de Krause aunque, en opinión de este blogger, no deja de tener semejanza con el ontologismo de Gioberti (siglo XIX), que establece una plena coincidencia entre el orden psicológico o noético y el orden ontológico del ser. Siendo Dios el ente primero en el orden ontológico, debe ser también la primera idea en el orden gnoseológico:

<<La revisión, la crítica que Giner hace de sus propias ideas religiosas es dramática, incluso implacable, y sorprende la radicalidad del resultado al que llega: de su pasado catolicismo no queda nada, absolutamente nada. De él hace tabula rasa. [...] Cree en la existencia de Dios; pero no por la vía del razonamiento -que, para un racionalista, parecía la única posible- sino por lo que podíamos llamar una presencia psicológica natural. A Giner se le impone la presencia de Dios, y, por lo tanto, su existencia es, para él, indiscutible. Y, volviendo sobre lo dicho antes, uno se pregunta: ¿qué conjunción de experiencias [...] se coaligan en la mente de don Francisco para que la fe en la existencia de Dios se le haga no sólo verosímil, sino casi imperiosa? [...] Esta pregunta no tiene, para mí, ninguna respuesta convincente. [...] ¿Hay en el concepto de Dios gineriano un resto del panenteísmo de Krause? >>

Sea como fuere, los principios filosóficos del padre de la ILE beben de, entre otros, Rousseau -y más ocultamente, quizá era demasiado liberal para él, de Locke- y su optimismo antropológico, radicalmente opuesto a la tendencia intrínseca al mal que debe corregirse constantemente (en el estudiante: a la pereza, al engaño, al abandono...; convicción esta última de raíz cristiana). Para Rousseau, tal y como manifiesta en Emilio, las creencias religiosas nos limitan en el ejercicio del librepensamiento y son una forma más de las múltiples en que la sociedad corrompe al "buen salvaje" que todos somos en nuestro nacimiento.

En Giner encontramos algunas consecuencias de esta convicción, en lo que a consignas educativas concierne, que -a pesar de todos sus enormes aciertos, tan abundantes y conocidos que no hace falta repetirlos aquí- no dejan de parecer, visto lo visto hoy, yerros:

<<Transformad esas antiguas aulas, suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que lo aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos; por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección, o alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicos y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor, a todos esos elementos clásicos, un círculo poco numeroso de escolares activos, que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos. Y entonces la cátedra es un taller, y el maestro, un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompa y en gallardas libreas. >> (Obras completas, VII-34/35).


Ciertamente las circunstancias no son las mismas y no todo lo que acaba de citarse es una temeridad. El aprendizaje por descubrimiento y por construcción es algo a lo que no se puede renunciar hoy para conseguir algo provechoso de los alumnos pero la ingenuidad de Giner consiste en no percatarse de que si su nueva pedagogía podía funcionar esto era posible, precisamente, porque el carácter de los escolares estaba ya domeñado y predispuesto a la educación/instrucción por unas estructuras sociales y morales que bebían del mismo catolicismo al que se tildaba, no sin parcial razón, de fuente de males sociales.

¿Qué puede hacer las veces de eso (¿los valores?) que hoy falta y que hace fracasar a los sistemas educativos progresistas? Es condición necesaria para obtener remedio a la dislocación moral y desorientación existencial de nuestros jóvenes, opina José Antonio Marina, que se les imparta en las aulas "Educación para la Ciudadanía". Pero un repaso por los manuales dejan en agua de borrajas las buenas intenciones y desvelan la raíz ingenua, rousseauniana y la intención pro-socialdemócrata del asunto. Eso cuando parte del manual no lo inspira la Teoría Queer o los Institutos de Investigaciones Feministas.

Veamos unos pocos ejemplos que el blogger conoce de primera mano:

En el manual de Akal de "Filosofía y Ciudadanía" se defiende el matrimonio homosexual con exclamaciones y se reduce la polémica sobre el término "matrimonio" a una cuestión puramente nominal. ¿Seguro?
El manual de Cuarto de ESO de Akal es una mera provocación: Carlos Fernández Liria reconoció en "Escuela" que él no defiende la "Ciudadanía" porque, cito textual, "Es el Barrio Sésamo de la Monarquía Constitucional (casi para deficiente mentales)":

-En el libro hicimos un análisis muy crítico del proyecto del Gobierno desde la izquierda. Pero como la asignatura fue tan criticada por la derecha, nuestros argumentos quedaron, por decirlo de alguna manera, eclipsados. Aunque no se lo crean, a la izquierda del PSOE hay algo y en el libro desvelábamos la estafa de esta asignatura.

-¿Por qué la considera una estafa?

- Se ha extendido la idea de que los estudiantes deberían estar contentos de vivir inmersos en unos valores constitucionales y que el hecho de que tengan problemas se debe a que no comprenden o no respetan esos valores, o conceptos como los derechos humanos. Pero el verdadero problema es que no se invierte en educación. España está viviendo una descomposición de la enseñanza pública que repercute en la educación global de esos chavales y eso sí genera problemas. Lo puedes ver en el desdoblamiento de los ministerios. La educación superior se integra en Investigación, y secundaria, en Asuntos Sociales, que acabará convirtiéndose en una especie de ministerio de la beneficencia social. Mientras, en el sector privado, las élites están accediendo a otro tipo de enseñanza, más clásica en contenidos.


En una línea no tan alejada -e igualmente ajena a la Iglesia Católica como institución de poder- está Gustavo Bueno. Suplicamos al lector le dedique unos minutos a la lectura de su artículo al respecto. Igualmente es de justicia añadir que no sólo el sector ultra de la Iglesia el que tiene interés en la polémica al respecto de esta materia. Véase lo que dice el laicista Colectivo Baltasar Gracián, quien termina el artículo que a continuación se cita con esta sentencia: "La educación como bien social constituye, todavía hoy, uno de los pilares fundamentales de la aspiración a la igualdad de derechos y base imprescindible para hacer posible un marco de convivencia en muchos otros sentidos plural. La fragmentación del sistema educativo, de acuerdo con las particulares creencias y procedencias culturales, sólo nos puede conducir a la parcelación sectaria de la sociedad y al abandono de todo proyecto común de ciudadanía."


A propósito de la Educación para la Ciudadanía

(Octubre de 2006)

El ámbito de lo público y de lo privado

Una vez aprobada la LOE en el Congreso con los apoyos y rechazos consabidos, parecería que, por el momento, quedaba cerrado el capítulo del exacerbado enfrentamiento de principios exhibidos a lo largo de un debate, que muchos hemos considerado trucado y artificioso en sus puntos esenciales. Como en pasadas ocasiones, una vez sentadas las posiciones de gobierno y oposición, cabe esperar que los ulterioresdesarrollos de la ley vayan en consonancia con ella y su debate, más concreto y terrenal, adopte razonablemente un tono menor.

A la vista está que no va a ser así. Y ello es debido, en nuestra opinión, no sólo a la estrategia política de permanente confrontación en que se han instalado la derecha y la Iglesia de este país, sino a las evidentes fisuras y contradicciones de las leyes educativas que ofrecen demasiados resquicios para quienes están empeñados en el acoso y derribo del sistema público de educación. [Leer el artículo completo]


Sigamos con el repaso:

En el manual de Pearson-Alhambra de Segundo de ESO se habla de "violencia estructural" de los países ricos sobre los pobres (a niños de catorce años que no entienden lo que es el concepto de "estructura" ni en la sintaxis de la oración simple)Por otro lado el manual "light" y apto para colegios de curas como el de SM (Marianistas) dice que es obligación ciudadana recogida en la Constitución contribuir con los impuestos (tesis puramente socialdemócrata) pero nada dice del derecho sagrado a la propiedad privada (tesis liberal y "de derechas", también recogido en nuestra Carta Magna)

En ciertos manuales de Primaria obvian la parte "fea" de la Revolución Francesa e ignoran totalmente la contribución un siglo antes y por vías más pacíficas aunque más burguesas de los británicos a la conquista de los derechos de los europeos, véanse las imágenes de este manual de Vicens-Vives. De la otra página se concluye que la negociación, si funciona, está bien. A buen entendedor pocas palabras bastan.



Finalizando la interminable lista de dislates -lo cual da bastante la razón al Tribunal Supremo en lo que concierne a que si bien la materia no sea objetable sí que puedan serlo los textos- diremos que en el manual de Edebé de Cuarto de ESO se menciona en un lateral de página que se investigue, sin decir expresamente el nombre del medio de comunicación y el partido político responsable, cómo se destapó y en qué consistió la trama de los GAL.

En conclusión, si de formar parte de la generación "Ni-Ni" es algo de lo que hay que salvar a las nuevas generaciones no es porque falte "Ciudadanía" en los institutos sino que es por la sencilla razón de que la sociedad está podrida en sus valores y aspiraciones desde la raíz, por un concepto de igualdad mal entendido. Y en esto es en lo que encontramos cierta verdad en lo expuesto por León XIII en el 23 de la Humanum genus sobre aquello en lo que podía derivar el igualitarismo. Obviamente, muchas de las críticas del Pontífice contra las "sectas" pueden achacársele a la misma Institución que han ido gobernando Sus Santidades y no se nos escapa que la motivación última de León XIII, claro está, es el enorme celo (por no decir, "enormes celos") que la imparable sustracción de poder que estaba sufriendo le suscitaba.