"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]
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Un texto para trabajar en dos cursos: "Kant y el grillo sordo", de J. Wagensberg

En el primer curso se "mutilan" los párrafos segundo y tercero y la primera oración del cuarto. Con esta selección se pone el énfasis en el método de las ciencias naturales y se recomienda usarlo como forma de evaluación.  En un siguiente curso histórico-filosófico, al llegar a Kant, se vuelve a comentar, con los mismos alumnos, pero esta vez completo.  

El artículo original se puede encontrar en el archivo del el dario donde se publicó, es decir, aquí

El método hipotético-deductivo: Un texto de Galileo sobre la caída libre de los graves

Este es un fragmento de Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo, publicado en Florencia en 1632, el cual desató tal controversia que acabó en acusación formal por "sospechas graves de herejía" ante la Inquisición.   Galileo fue condenado y a continuación el libro incluido en el Index de publicaciones prohibidas, del cual no fue eliminado hasta 1822 (En la actualidad todo lo concerniente al caso Galileo hoy libremente puede consultarse en los Archivos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al contrario de lo que la novela y film del mismo nombre de Dan Brown dan a entender; sobre los "Illuminati", véase esta entrada).
 
 
Tráiler de la película

El valenciano Alejandro Cifres, director del Archivo de la Congregación




 Galileo utiliza tres personajes que discuten en italiano (no en latín, que era lo usual) durante cuatro días sobre las visiones aristotélicaptolemaica y copernicana del Universo.

Los dialogantes son:

Salviati, defensor del sistema copernicano. Representa la propia visión de Galileo. Llamado "el académico" en honor a la pertenencia de Galileo a la Accademia dei Lincei ("Academia del Liceo"), el nombre proviene del apellido de uno de sus amigos: Filipo Salviati. 

Simplicio, quien aboga por el sistema de Ptolomeo y Aristóteles. Es una amalgama grotesca de Ludovico delle Colombe y Cesare Cremonini, académicos de visión conservadora y rivales del autor. El nombre del personaje proviene del filósofo homónimo del siglo VI, férreo defensor de los fundamentos aristotélicos. 

Sagredo es un neófito inteligente que representa la visión neutral de quien busca la verdad sin aferrarse a dogma alguno. Es nombrado en honor al amigo de Galileo, Giovanni Francesco Sagredo.

El texto presenta tres partes.  En una, hasta el segundo "Pero", se introduce la cuestión: la teoría de Aristóteles no predice lo que ocurre con respecto a la caída libre de los cuerpos (graves); la segunda parte, hasta que Simplicio reconoce que la cuestión supera su comprensión, procede como en un diálogo platónico en el que Salviati fuera Sócrates, de modo que se somete a una reducción al absurdo la posición del contrincante; finalmente, la tercera y última parte, es la conclusión: la posición de Galileo respecto al asunto, reconociendo las imperfecciones de los resultados del experimento pero dando a ver que son mínimas en comparación con las que resultan de la teoría de Aristóteles.  

 
SALVIATI: Dudo grandemente que Aristóteles haya comprobado por el experimento si es verdad que dos piedras, siendo una de ellas diez veces más pesada que la otra, al dejarlas caer en el mismo instante desde una altura de 100 cúbitos (1 cúbito = 50 cm), diferirían en velocidad de tal manera que cuando la más pesada hubiese llegado a tierra, la otra no habría recorrido en su caída más de 10 cúbitos... 


SIMPLICIO: Su lenguaje parece indicar que él había ensayado el experimento, ya que dice: 'Vemos el más pesado'; la palabra vemos indica que se había hecho el experimento. 


SAGREDO: Pero, Simplicio, yo que he hecho la experiencia puedo asegurarte que una bala de cañón que pesa 100 ó 200 libras no alcanzar el suelo a mayor distancia de un span (1 span = 23 cm) por delante de una bala de mosquete que pesa sólo media libra, siempre que ambas sean lanzadas de una altura de 200 cúbitos. 


SALVIATI: Sin más experimentos es posible probar claramente, por medio de un argumento corto y concluyente, que un cuerpo pesado no se mueve más rápido que otro ligero, siempre que ambos sean del mismo material y, en resumen, aquellos mencionados por Aristóteles. Pero, dime, Simplicio, si tú admites que cada cuerpo que cae adquiere una velocidad definida fija por naturaleza, es decir, una velocidad que no puede aumentarse o disminuirse, excepto por el uso de la fuerza o resistencia. 


SIMPLICIO: No hay duda de que un cuerpo, moviéndose en un medio, tiene una velocidad fija determinada por la Naturaleza, la cual no puede incrementarse si no es por la acción de una cantidad de movimiento ('ímpeto') o disminuida por alguna resistencia que le retarde.

SALVIATI: Entonces, si tenemos dos cuerpos cuyas velocidades naturales sean diferentes es claro que, unificando a ambos, el más rápido ser retardado por el más lento y éste apresurado por el más rápido. ¿No estás de acuerdo con esta opinión?


SIMPLICIO: Es una razón incuestionable. 


SALVIATI: Pues si esto es cierto y una piedra grande se mueve con una velocidad, por ejemplo de ocho, y otra más pequeña con una velocidad de cuatro, cuando estén unificadas, el sistema se moverá con una velocidad menor que ocho; sin embargo, cuando las dos piedras están atadas juntamente forman una piedra mayor que la que antes se movía con velocidad de ocho. Por tanto, la piedra ahora más pesada se mueve con menos velocidad que la más ligera; este efecto es contrario a vuestra hipótesis. Es decir, de tu hipótesis de que el cuerpo pesado se mueve más rápido que el más ligero, yo deduzco que el cuerpo pesado se mueve más lentamente. 


SIMPLICIO: Estoy hundido... Esto es, ciertamente, superior a mi comprensión...


Cuando Simplicio retrocede confundido, Salviati sigue adelante con el argumento mostrando que es contradictorio suponer que un objeto caerá más rápidamente si su peso se incrementa en una pequeña cantidad. Simplicio no puede refutar la lógica de Salviati. Sin embargo, tanto el libro de Aristóteles como su propia observación le dicen que un objeto pesado cae, al menos en cierta extensión, más deprisa que un objeto ligero. 


SIMPLICIO: Tu discusión es realmente admirable; sin embargo, yo no encuentro fácil creer que un perdigón caiga con la misma velocidad que una bala de cañón. 


SALVIATI: ¿Por qué no decir un grano de arena tan rápidamente como una piedra de molino?. Pero, Simplicio, tengo la esperanza de que no seguirás el ejemplo de muchos otros que desvían la discusión de un punto principal y dicen que algunas de mis afirmaciones se apartan de la verdad por un cabello, y por este cabello esconden las faltas de otras teorías tan gruesas como un cable de navío. Aristóteles dice que 'una esfera de hierro de 100 libras, cayendo desde una altura de 100 cúbitos, llega a la tierra antes que una bola de 1 libra haya caído un simple cúbito'. Yo digo que las dos llegan al mismo tiempo. Tú encuentras, al hacer la experiencia, que la más pesada adelanta a la más ligera en dos o tres dedos...; ahora no puedes esconder detrás de estos dos dedos los 99 cúbitos de Aristóteles, ni puedes mencionar mi error y, al mismo tiempo, pasar en silencio el tuyo, mucho mayor.



Un modelo de comentario de texto filosófico

TEXTO

En el año 1979, Stephen Jay Gould y Richard Lewontin publicaron en la revista Proceedings of the Royal Society of London un artículo titulado The spandrels of San Marco and the panglossian paradigm: a critique of the adaptationist programme (Las enjutas de San Marcos y el paradigma panglossiano: crítica del programa adaptacionista). Bajo este curioso título, los autores introducían el término “spandrel” en un contexto evolucionista y exponían un nuevo concepto en biología.

El darwinismo y el neodarwinismo son temas siempre polémicos, porque, aunque la evolución es un hecho tan demostrado como que la Tierra gira alrededor del Sol, las circunstancias y el modo en que ésta se ha producido son todavía motivo de debate. El paleontólogo Stephen Jay Gould y el genetista Richard Lewontin, ambos de la Universidad de Harvard, han dedicado gran parte de su carrera científica al estudio del hecho evolutivo. Gould y Lewontin han estudiado en profundidad y han criticado las posturas neodarwinistas que identifican todos los rasgos de los organismos como adaptaciones. Para ellos, por el contrario, no todos los caracteres de los individuos son adaptativos.

En un artículo titulado The spandrels of San Marco and the panglossian paradigm: a critique of the adaptationist programme publicado en la revista Proceedings of the Royal Society of London, Gould y Lewontin ofrecían un nuevo punto de vista. El término spandrel -en castellano, enjuta- es una palabra usada en arquitectura para designar el espacio existente entre dos arcos y la superficie horizontal situada sobre ellos. Este espacio accidental es un lugar idóneo para poner mosaicos o pinturas, y hay enjutas con ornamentaciones de una gran belleza. No obstante, no están ahí como fin en sí mismas, sino que han surgido como el subproducto inevitable del uso de arcos y rectas. Gould y Lewontin sostienen que los organismos portan numerosos spandrels, y argumentan que muchos procesos evolutivos son de esta clase: algunos rasgos surgen como un efecto colateral de otro cambio, pero acaban siendo útiles.

Raquel Bello-Morales
Universidad Autónoma de Madrid

COMENTARIO

El comentario responde a lo que cabe esperarse de un/a alumno/a de un nivel medio educativo de un país de la OCDE.  Los añadidos en cursiva serían propios de un nivel universitario de Grado dentro del Espacio europeo de Educación superior.

El presente texto, escrito por una profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, nos presenta una cuestión relacionada con el desarrollo de las ciencias, en concreto de la Biología evolutiva.  La teoría de la evolución ha creado, desde sus orígenes, grandes controversias no sólo contra quienes no la aceptaron sino dentro de sus propios seguidores.  Hoy en día esas controversias siguen vivas y podrían resumirse rápidamente diciendo que encontramos quienes defienden que el sujeto de la evolución es el organismo (como creyó Lamarck aunque por otras razones), la especie (Darwin) o los genes (Dawkins y otros).  Además de esta polémica interna está la que hay entre quienes admiten que la evolución es resultado de un diseño inteligente trascendente (voluntad de Dios) y quienes no lo admiten en absoluto (y entre estos encontramos incluso a ex sacerdotes con fe como el neodarwinista Francisco José Ayala para quien, si así fuera, la voluntad divina se habría expresado a través de errores e imperfecciones contrarios a la propia doctrina).

El texto presenta tres partes que, en este caso, se corresponden con los tres párrafos.  En el primer párrafo se nos presenta la cuestión (parece ser un resumen de lo siguiente, por el tamaño de la letra y porque se repite alguna frase después), haciendo referencia a un artículo de Gould de finales de los años setenta sobre evolución de las especies; el segundo párrafo nos pone frente al debate interno que parece haber dentro de la biología evolutiva, al menos en la fecha de publicación del articulo de Gould: darwinistas contra neodarwinistas.  Finalmente, el último párrafo explica la hipótesis de Gould y muestra la relación de semejanza que encuentra entre cierta herramienta de la arquitectura y cierto mecanismo, que es el que se quiere proponer como hipótesis digna de tener en cuenta, de la biología evolutiva.

En efecto, este texto pone de manifiesto la importancia del genio en la ciencia, es decir, el momento creativo en el que una hipótesis nueva y original aparece en el pensamiento del científico.  En este caso, con más motivo: la hipótesis surge de una comparación, casi una metáfora, entre arte y naturaleza.    No obstante, para entender correctamente en qué consiste este momento de la elaboración de hipótesis originales hay que explicar en qué consisten los cuatro pasos elementales del método hipotético-deductivo.  

[Añádase lo concerniente al asunto y se evaluará en relación al nivel de conocimientos que se espera del alumnado, en función de si cursa Enseñanzas medias o superiores.  En este último caso se puede esperar que se exponga la controversia entre Dawkins junto a los otros "Horsemen of atheism" y Gould en la obra de este último No está en los genes; por otro lado, también sería interesante exponer y criticar, al hilo de lo expuesto aquí sobre los "spandrels", la cuestión de los "memes" en Dawkins.  Un modelo de crítica posible para un nivel universitario lo encontramos en el artículo de Elena Hernández Subirá, Los memes: la teoría de los memos.]  

En conclusión, en la ciencia hay cuestiones que permanecen abiertas a la discusión y la elaboración de hipótesis no cesará mientras haya preguntas sin respuesta o con respuestas poco satisfactorias.  La respuesta a esas preguntas descansa en el genio, casi artístico, de muchos futuros científicos.  Sin embargo, puede contemplarse como ya en las Ciencias naturales puede darse un sesgo ideológico en el momento en que de estas se extraen conclusiones que van más allá del campo científico de referencia.  Reducir instituciones sociales a mecanismos de perpetuación de los genes o considerar que la cultura se propaga del mismo modo que los genes (teoría de los memes) es un buen ejemplo -quizá sería interesante consultar al respecto el último libro sobre el tema, Memecracia.  Los virales que nos gobiernan.  En él se defiende que, aunque los memes han existido siempre, Internet ha multiplicado la información y se ha convertido en un lugar desconcertante en el que las ideas que logran captar la atención ciudadana y guiar su comportamiento no son las mejores, ni las más nobles, ni las más útiles, ni las más veraces sino solo las más contagiosas.  


El método hipotético-deductivo de las Ciencias naturales

El método hipotético-deductivo, tal y como se usa en las Ciencias naturales -también puede aplicarse parcialmente a las Ciencias sociales, pero eso se desarrollará en otra entrada de este blog- consta, en su mínima expresión, de cuatro pasos.
1.  Observar, detectar y acotar el problema.
2.  Plantear una hipótesis.  La hipótesis tiene que no encerrar contradicciones.  
Este paso es el que más asemeja la tarea del científico con la del artista.  Esto se constata especialmente en aquellas hipótesis que han cambiado el curso de la ciencia, pero también en otras con menor impacto, como sería el conocido caso de la estructura de la molécula de benceno y el sueño que tuvo el científico que la descubrió. 
 
Einstein pensó en un espacio de cuatro dimensiones que se curva con la masa...

Darwin consideró que la semejanza entre animales podía deberse a un tronco común del que proceden y desde el que han evolucionado... 



En cualquier caso no puede ser casualidad que muchos de los grandes hallazgos científicos se hayan dado en los grandes momentos de esplendor cultural y artístico: la Grecia clásica, el Renacimiento, las Vanguardias de principios del siglo XX. 

3.  Se extraen (deducen) consecuencias de la hipótesis que puedan ser observables y se realizan experimentos o se hacen búsquedas (según el caso) que comprueben si, en efecto, se dan tales consecuencias.  Para que el experimento sea fiable es elemental tener controladas las condiciones iniciales.  Si queremos comprobar que una bola hueca de madera y una bola de plomo caen a la vez tendremos que asegurarnos de que el viento no será lo bastante fuerte como para desviar la trayectoria de la bola de madera. IMPORTANTE: No se contrasta experimentalmente la hipótesis sino las consecuencias observables de la hipótesis. 
4.  Conclusiones.  La hipótesis queda reforzada -nunca completamente verificada- o bien desechada.