"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]
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Visionado de 'El nombre de la rosa' en Historia de la Filosofía de Segundo de Bachillerato. Fundamentación


El visionado de esta película (o, mejor aún, la lectura del libro) responde al intento de no dejar de lado la filosofía del XIV, dada en plena crisis del Papado (Juan XXII y la Corte papal de Aviñón), donde los franciscanos ingleses y la Universidad de Oxford propiciaron un ambiente donde pudieron separarse (hasta un cierto punto) del pensamiento aristotélico tradicional y empezar a proponer un método distinto de investigar la naturaleza yendo a ella misma, proponiendo hipótesis, etcétera. Surgió un primer conato de entender la ley de inercia (aunque su paternidad se le debe, cierto es, a Galileo) y las primeras fórmulas físicas mediante representaciones geométricas. El historiador de la Filosofía que más ha estudiado esta época ha sido Pierre Duhem. En cualquier caso, se debe ser prudente porque una cosa es que hubiera una corriente relevante dentro de la universidad y de las órdenes mendicantes medievales que no obstaculizó el desarrollo científico y que, incluso, contribuyó a él y otra cosa diferente es adelantar más de dos siglos la revolución científica. Pero sí es interesante ver cómo el Empirismo y el Pragmatismo anglosajones tienen raíces pre-modernas: en el Nominalismo, cuyo mayor representante fue Guillermo de Occam (en quien se inspira el autor de la novela para Guillermo de Baskerville, junto al Holmes de esta última, más oscura e inesperada novela del personaje de Conan Doyle: El sabueso de los Baskerville). El nominalismo es una posición filosófica que niega que existan las ideas abstractas, ni fuera de la mente ni dentro de ella (en forma de conceptos) sino que lo que sucede cuando pensamos abstractamente es que aprendemos a asignar nombres comunes a objetos similares. Pero no hay dos cosas iguales en la naturaleza. Cuando le aplicamos un nombre a un género de cosas estamos sacrificando sus diferencias porque nos es útil hacerlo, no porque eso que le quitamos sea accidental y nos quedemos con lo sustancial. Lo que llamamos sustancial es, para un nominalista, lo que nos es más útil y es sustancial “para nosotros”, no en sí mismo. Pensar no es tan distinto de manipular objetos con la mano. Pero las palabras son “herramientas” muy versátiles, tanto que se pueden quedar incluso vacías de función.

La novela, que es de recomendar a los alumnos una vez que han hecho un visionado reflexivo de la misma (y este ha de hacerse siempre una vez que se han examinado de la Filosofía de la Edad Media, no antes) acaba así:


"Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perdera a sí mismo, y ya no conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra ni imagen.

Hace frío en el scriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no sé para quién, este texto, que ya no sé de qué habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus".


     “La rosa prístina permanece en su nombre. Solo nos quedan los nombres vacíos”

Para Adso, que es el narrador, este verso vendría a abundar en el tópico del “Tempus fugit” (y también en el del “Ubi sunt...?”). Es de un poema de Bernard de Morlay. Sin embargo, para Eco, semiólogo y conocedor de la Filosofía nominalista, el “nombre vacío” representa un signo indefinido. La rosa del título es un símbolo tan colmado de significados, tan “prostituido” por la poesía como metáfora, por la gramática latina como ejemplo, etcétera, que ha devenido en espacio vacío que cada lector puede rellenar con su propia interpretación. Es una concepción del lenguaje post-estructuralista, que proviene de Saussure, Roland Barthes y que continúa con Foucault (Las palabras y las cosas) y Deleuze, Derrida...  Concepción en pleno apogeo en los años 80, cuando escribió el libro. De hecho, Eco dejó dicho que tenía en mente que Pedro Abelardo, el filósofo nominalista francés (conocido por su historia de amor con Eloísa, su alumna), usaba el ejemplo de la proposición "Nulla rosa est" para demostrar cómo el lenguaje puede hablar tanto de lo que no existe como de lo que ha sido destruido. 

Además de la afirmación nominalista, también puede aludir a que la rosa era la muchacha y que al narrador sólo le queda la idea y el recuerdo del amor de su vida.

Hay quien también encuentra una clave en sor Juana Inés de la Cruz, la monja mexicana del XVII:

Rosa que al prado, encarnada,
te ostentas presuntuosa

de grana y carmín bañada:

campa lozana y gustosa;

pero no, que siendo hermosa
también serás desdichada.

En una entrevista relativamente reciente el autor dice:


 ¿Por qué eligió ese título?

- —Era el último de una lista que incluía entre otros La abadía del crimen, Adso de Melk, etcétera. Todos los que leían la lista decían que El nombre de la rosa era el mejor.



- —Es también el cierre de la novela, la cita latina.

- —Que yo inserté para despistar al lector. Pero el lector lo que hizo fue seguir todos los valores simbólicos de la rosa, que son muchísimos.

- —¿Le molesta el exceso de interpretación?
- —No, soy de los que piensan que a menudo el libro es más inteligente que su autor. El lector puede encontrar referencias que el autor no había pensado. No creo tener derecho a impedir que se saquen ciertas conclusiones. Pero tengo el derecho de obstaculizar que se saquen otras.

- —Explíquelo un poco mejor.
- —Los que, por ejemplo, en la "rosa" encontraron una referencia al verso de Shakespeare "a rose by any other name", se equivocan. Mi cita significa que las cosas dejan de existir y quedan solamente las palabras. Shakespeare dice exactamente lo opuesto: las palabras no cuentan para nada, la rosa sería una rosa con cualquier nombre.

ENTREVISTA A UMBERTO ECO. Y así le puse nombre a la rosa

http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2006/08/26/u-01259241.htm


Este contexto filosófico de escepticismo que es el Nominalismo era el ambiente intelectual (no la causa) en el que pudo llevarse a cabo la tímida pre-revolución científica que he descrito en el primer párrafo.  Guillermo de Occam, además de proponer el Nominalismo y cuestionar la Escolástica de Santo Tomás, escribió un tratadito contra lo que él llamaba gobierno tiránico del Papa.  Es conocida la crueldad de Juan XXII (Iacobus de Matilde Asensi es una novela recomendable al respecto).



"Eichmann in Jerusalem"

Audiolibro (vía torrent) sobre la captura del exterminador de judíos (Hunting Eichmann).


Película.


Es muy revelador lo que la película narra en el intervalo comprendido entre el minuto 0:35:20 y el minuto 0:38:36. Qué veas del Volkgeist hegeliano o del Übermensch nietzscheano (bien o mal interpretado) es cosa tuya... No deja de ser curiosa también la actitud del Mufti de Jerusalén antes de que existiese el Estado de Israel. Parece que Pío XII no fue el único líder religioso cuya actitud ante el Holocausto cae bajo sospecha.




Documental sobre Eichmann, de la serie Cazadores de nazis, debajo.







Gustavo Bueno nos explica, entre otras muchas cosas, 
por qué la Historia del siglo XX es el fracaso del Idealismo alemán 
y de su Espíritu del Pueblo...











Libro.
Arendt, Hannah - Eichmann en Jerusalen

Reacción contra los anticristianos filántropos o nietzscheanos. Chesterton


"Estaba disgustado con el Cristianismo porque sugería (según supuse) que todas las edades y todos los imperios de los hombres habían huido de esta luz de la justicia y de la razón (la doctrina de la misma Iglesia). Pero luego encontré algo asombroso.




Encontré que los que decían que desde Platón hasta Emerson la especie humana era una sola iglesia, eran los mismos que decían que la moralidad había cambiado por completo y que lo que fue bien en una época, fue mal en otra. Si yo pedía, digamos, un altar, me decían que no lo necesitaba, porque los hombres nuestros hermanos, en sus costumbres y en sus ideales, nos habían legado claros oráculos y una creencia. Mas si tímidamente insinuaba que una de las costumbres universales de los hombres fue tener un altar, daban la vuelta y me respondían que los hombres siempre habían vivido en la oscuridad y en las supersticiones de los salvajes. Hallé que su injuria cotidiana al Cristianismo era culparlo de ser luz para unos y de haber dejado a otros morir en la oscuridad. Pero también hallé que ellos mismos se jactaban de que la ciencia y el progreso eran descubrimientos de unos pocos y que todos los demás morían en las tinieblas.




Su principal insulto al Cristianismo era de hecho la principal ponderación que hacían de sí mismos, y parecía haber una extraña injusticia en esa insistencia relativa para volver sobre las dos cosas. [...]

Esto empezaba a ser alarmante. Parecía no tanto que el Cristianismo fuera suficientemente malo para contener cualquier defecto, sino más bien que cualquier bastón era suficientemente bueno para apalear con él al Cristianismo.

Otra vez, ¿qué podría ser ese algo asombroso que la gente ansiaba contradecir y que por contradecirlo no importaba contradecirse?"


G. K. Chesterton
 
Más Chesterton contra Nietzsche aquí

Influencia de los masones en la Educación Española





Pasamos a analizar la influencia enormemente benéfica de los masones en la Educación y en la lucha por ciertos derechos individuales a la vez que, no obstante -a pesar de las irritantes incoherencias del alto clero, tan molestas para católicos como para descreídos- hay que reconocer el acierto de León XIII en su diagnóstico (al cual se le dedica otro post pero en relación a San Agustín) sobre ciertos males derivados de la actitud fraternalista-igualitarista promovida por la Masonería. Pondremos como ejemplo paradigmático del "tufo" paternalista-masónico de la reforma de la LOE la imposición (y subsiguiente atribución a departamentos de Ciencias Sociales y Filosofía) de la materia Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.

Frente a la imposición de la primera, el proyecto de la LOCE era mejor, pero se quedaba corto: la Cultura e Historia religiosas -previo proceso de funcionarización que muchos profesores de Religión, tan maltratados, hubieran agradecido- debían de ser (con una fuerte carga programática de las religiones cristianas: protestantes, católica y ortodoxa) la única opción, dejando la confesionalidad para la catequesis de las parroquias -o su equivalente en mezquitas, etc. Las razones prácticas de esta conveniencia del estudio no confesional de las religiones positivas del Libro (con alguna mención anecdótica a otras orientales, africanas, etcétera) las encontramos en posiciones materialistas y ateas (como la de Gustavo Bueno) alternativas a las que alientan a la Masonería (el materialismo que inspira la Masonería suele ser monista-reduccionista y sensualista), pero también en el sentido común: la ausencia de conocimientos básicos de cultura general religiosa pasa factura a nuestros alumnos en el Bachillerato y todo lo que vale la pena de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos se imparte en otras materias ya existentes y en un momento mejor del desarrollo psicoevolutivo y moral del alumno.

Porque esta es otra: los defensores del constructivismo y de que hay que partir del nivel de conocimientos del alumno (Los pro-LOGSE "progresistas") han dado pie, así de repente, veinte años después y con una terquedad difícil de explicar a primera vista, a la introducción de una materia que es "infumable" para alumnos y alumnas de tan corta edad, si es que se quiere explicar con rigor y sin hacer triviales y ridículos en el aula asuntos tan serios como la igualdad mujer-varón (¿Cómo explicar el patriarcado sin aludir a vulgaridades anacrónicas que ofenden la inteligencia como decir que "Los griegos y los romanos eran unos machistas"?), la libertad sexual y el "rol de género" ("¿Cómo explicar a un niño de Segundo de ESO que Aquiles no era "gay" aunque amase a Patroclo?") o la conquista del sufragio femenino (¿Se le debe contar a los alumnos que la mayoría de las mujeres de las Cortes Constituyentes de la 2 ª República Española, donde se autorizó el voto femenino, no tenían claro si otorgar este derecho a sus congéneres por ser demasiado adeptas a la Iglesia y poder facilitar un ascenso de la derecha al poder?)

Y es que sólo examinando el fondo histórico y teórico del asunto podemos entender los motivos (porque estos motivos son prejuicios antropológico-filosóficos y no razones y las que hubiere serían tan pobres como las que tiene la Iglesia Católica para empeñarse en dispensar la religión confesional en los centros públicos). Pero para eso habremos de empezar por el origen del asunto, con el descenso del Espíritu Krausista sobre los apóstoles de la España regeneracionista.

Antes de nada y para evitar malos entendidos, dejaremos claro que partimos, contra toda idea de conjura, conspiración o contubernio, de que no son las logias las que han hecho las leyes educativas "progresistas" de las dos últimas décadas y que tan malos resultados han dado. No obstante es reseñable que el ex-ministro de Educación de mediados de los noventa, Jerónimo Saavedra, masón reconocido, participara en 2008 en la "tenida blanca" (reunión no secreta de masones de obediencia inglesa) cuyo "tema" era Educación para la Ciudadanía. De modo que si las logias no hacen la política educativa del PSOE sí se habla de política educativa en las logias y sí que algunos de los artífices de estas leyes fueron masones (como podían haber sido de cualquier club social) Del mismo modo podría decirse que hace unos años tampoco eran el Opus Dei o los Legionarios de Cristo quienes hacían la LOCE pero sí se beneficiarían estos del proyecto desde el punto de vista "empresarial" (vía fomento de los conciertos bajo el pretexto de la "libertad de enseñanza"), de haber salido adelante -lo cual no es óbice para reconocer que el sistema de itinerarios hubiese sido mejor que los PCPI y otras "salidas" intermedias de la LOE ante el patente fracaso escolar español (véase el insuperable análisis de doña Mercedes Ruiz Paz en su obra La secta pedagógica)

Debemos al masón Francisco Giner de los Ríos, un hombre bueno -en el mejor sentido de la palabra "bueno" (parafraseando a Machado)-, la introducción de nuevos y saludables aires de renovación pedagógica en la Instrucción Pública española. Sin embargo, no deja de tener razón, por muy antipático que resulte a algunos (como a la autora de Diario de una abuela de verano y antaño Directora de la BNE), don Marcelino Menéndez Pelayo cuando en sus Heterodoxos atribuye torpeza intelectual al mentor espiritual de eso que se llamaría la Renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza. Sin irnos a don Marcelino, un autor tan poco sospechoso de "trogloditismo" reaccionario como don José Luis Abellán nos dice, en su Historia del pensamiento español: "El asiduo contacto con las disciplinas jurídicas fue lo que le llevó a un primer conocimiento de la filosofía krausista a través de las obras de Heinrich Ahrens, Curso de derecho natural, y de Falck, Enciclopedia jurídica [...] Al ser nombrado en 1843 catedrático interino de Historia de la Filosofía por el entonces ministro Pedro Gómez de la Serna, se le exige previamente permanecer pensionado durante dos años en Alemania [...] En 1845, Sanz del Río consdiera que no se halla suficientemente preparado para ocupar su cátedra y se retirará a Illescas durante nueve años que ocupará en traducir libros krausistas alemanes o imponerse en aquella filosofía. [...] en 1853, Sanz del Río ve su patrimonio agotado y solicita la cátedra de ampliación de la filosofía y su historia, que le fue concedida al año siguiente. Sin embargo, como sus doctorados sólo lo eran en derecho civil y canónico, tuvo que legalizar su situación académica licenciándose en 1855 y doctorándose en 1856 en filosofía y letras." Pero es que el mismo Sanz del Río dijo que escogió aquel sistema que "según lo poco que yo alcanzaba a conocer, encontraba más consecuente, más completo, más conforme a lo que nos dicta el sano juicio, y sobre todo más susceptible de una aplicación práctica [...]; razones todas que, si no eran rigurosamente científicas, bastaban a dejar satisfecho a mi espíritu". Sin embargo, a pesar de que esto no sea para un filósofo sistemático algo aceptable, no deja de ser coherente con la misma absorción del krausismo y con la vocación misma de la Masonería.

En efecto, el filósofo materialista Gustavo Bueno, en la revista El Basilisco, en un artículo donde comparó las biografías de Krause y de Marx -"Krausismo y marxismo (en torno al Krause de Enrique M. Ureña)"-, señala la fuente de la inspiración de este "giro práctico" del mismo Krause que, sin duda, fue imitado por su póstumo discípulo español: <<[...] en el contenido (los trabajadores de Alemania o de Francia, en el caso de Marx; las logias masónicas de Dresde, en el caso de Krause) >>

Asimismo, da a entender Jiménez-Landi en el Tomo IV de La institución libre de enseñanza y su ambiente ("Periodo de expansión influyente") que la actitud religiosa de Giner, la extirpación del catolicismo, tiene que ver con el panenteísmo de Krause aunque, en opinión de este blogger, no deja de tener semejanza con el ontologismo de Gioberti (siglo XIX), que establece una plena coincidencia entre el orden psicológico o noético y el orden ontológico del ser. Siendo Dios el ente primero en el orden ontológico, debe ser también la primera idea en el orden gnoseológico:

<<La revisión, la crítica que Giner hace de sus propias ideas religiosas es dramática, incluso implacable, y sorprende la radicalidad del resultado al que llega: de su pasado catolicismo no queda nada, absolutamente nada. De él hace tabula rasa. [...] Cree en la existencia de Dios; pero no por la vía del razonamiento -que, para un racionalista, parecía la única posible- sino por lo que podíamos llamar una presencia psicológica natural. A Giner se le impone la presencia de Dios, y, por lo tanto, su existencia es, para él, indiscutible. Y, volviendo sobre lo dicho antes, uno se pregunta: ¿qué conjunción de experiencias [...] se coaligan en la mente de don Francisco para que la fe en la existencia de Dios se le haga no sólo verosímil, sino casi imperiosa? [...] Esta pregunta no tiene, para mí, ninguna respuesta convincente. [...] ¿Hay en el concepto de Dios gineriano un resto del panenteísmo de Krause? >>

Sea como fuere, los principios filosóficos del padre de la ILE beben de, entre otros, Rousseau -y más ocultamente, quizá era demasiado liberal para él, de Locke- y su optimismo antropológico, radicalmente opuesto a la tendencia intrínseca al mal que debe corregirse constantemente (en el estudiante: a la pereza, al engaño, al abandono...; convicción esta última de raíz cristiana). Para Rousseau, tal y como manifiesta en Emilio, las creencias religiosas nos limitan en el ejercicio del librepensamiento y son una forma más de las múltiples en que la sociedad corrompe al "buen salvaje" que todos somos en nuestro nacimiento.

En Giner encontramos algunas consecuencias de esta convicción, en lo que a consignas educativas concierne, que -a pesar de todos sus enormes aciertos, tan abundantes y conocidos que no hace falta repetirlos aquí- no dejan de parecer, visto lo visto hoy, yerros:

<<Transformad esas antiguas aulas, suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que lo aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos; por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección, o alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicos y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor, a todos esos elementos clásicos, un círculo poco numeroso de escolares activos, que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos. Y entonces la cátedra es un taller, y el maestro, un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompa y en gallardas libreas. >> (Obras completas, VII-34/35).


Ciertamente las circunstancias no son las mismas y no todo lo que acaba de citarse es una temeridad. El aprendizaje por descubrimiento y por construcción es algo a lo que no se puede renunciar hoy para conseguir algo provechoso de los alumnos pero la ingenuidad de Giner consiste en no percatarse de que si su nueva pedagogía podía funcionar esto era posible, precisamente, porque el carácter de los escolares estaba ya domeñado y predispuesto a la educación/instrucción por unas estructuras sociales y morales que bebían del mismo catolicismo al que se tildaba, no sin parcial razón, de fuente de males sociales.

¿Qué puede hacer las veces de eso (¿los valores?) que hoy falta y que hace fracasar a los sistemas educativos progresistas? Es condición necesaria para obtener remedio a la dislocación moral y desorientación existencial de nuestros jóvenes, opina José Antonio Marina, que se les imparta en las aulas "Educación para la Ciudadanía". Pero un repaso por los manuales dejan en agua de borrajas las buenas intenciones y desvelan la raíz ingenua, rousseauniana y la intención pro-socialdemócrata del asunto. Eso cuando parte del manual no lo inspira la Teoría Queer o los Institutos de Investigaciones Feministas.

Veamos unos pocos ejemplos que el blogger conoce de primera mano:

En el manual de Akal de "Filosofía y Ciudadanía" se defiende el matrimonio homosexual con exclamaciones y se reduce la polémica sobre el término "matrimonio" a una cuestión puramente nominal. ¿Seguro?
El manual de Cuarto de ESO de Akal es una mera provocación: Carlos Fernández Liria reconoció en "Escuela" que él no defiende la "Ciudadanía" porque, cito textual, "Es el Barrio Sésamo de la Monarquía Constitucional (casi para deficiente mentales)":

-En el libro hicimos un análisis muy crítico del proyecto del Gobierno desde la izquierda. Pero como la asignatura fue tan criticada por la derecha, nuestros argumentos quedaron, por decirlo de alguna manera, eclipsados. Aunque no se lo crean, a la izquierda del PSOE hay algo y en el libro desvelábamos la estafa de esta asignatura.

-¿Por qué la considera una estafa?

- Se ha extendido la idea de que los estudiantes deberían estar contentos de vivir inmersos en unos valores constitucionales y que el hecho de que tengan problemas se debe a que no comprenden o no respetan esos valores, o conceptos como los derechos humanos. Pero el verdadero problema es que no se invierte en educación. España está viviendo una descomposición de la enseñanza pública que repercute en la educación global de esos chavales y eso sí genera problemas. Lo puedes ver en el desdoblamiento de los ministerios. La educación superior se integra en Investigación, y secundaria, en Asuntos Sociales, que acabará convirtiéndose en una especie de ministerio de la beneficencia social. Mientras, en el sector privado, las élites están accediendo a otro tipo de enseñanza, más clásica en contenidos.


En una línea no tan alejada -e igualmente ajena a la Iglesia Católica como institución de poder- está Gustavo Bueno. Suplicamos al lector le dedique unos minutos a la lectura de su artículo al respecto. Igualmente es de justicia añadir que no sólo el sector ultra de la Iglesia el que tiene interés en la polémica al respecto de esta materia. Véase lo que dice el laicista Colectivo Baltasar Gracián, quien termina el artículo que a continuación se cita con esta sentencia: "La educación como bien social constituye, todavía hoy, uno de los pilares fundamentales de la aspiración a la igualdad de derechos y base imprescindible para hacer posible un marco de convivencia en muchos otros sentidos plural. La fragmentación del sistema educativo, de acuerdo con las particulares creencias y procedencias culturales, sólo nos puede conducir a la parcelación sectaria de la sociedad y al abandono de todo proyecto común de ciudadanía."


A propósito de la Educación para la Ciudadanía

(Octubre de 2006)

El ámbito de lo público y de lo privado

Una vez aprobada la LOE en el Congreso con los apoyos y rechazos consabidos, parecería que, por el momento, quedaba cerrado el capítulo del exacerbado enfrentamiento de principios exhibidos a lo largo de un debate, que muchos hemos considerado trucado y artificioso en sus puntos esenciales. Como en pasadas ocasiones, una vez sentadas las posiciones de gobierno y oposición, cabe esperar que los ulterioresdesarrollos de la ley vayan en consonancia con ella y su debate, más concreto y terrenal, adopte razonablemente un tono menor.

A la vista está que no va a ser así. Y ello es debido, en nuestra opinión, no sólo a la estrategia política de permanente confrontación en que se han instalado la derecha y la Iglesia de este país, sino a las evidentes fisuras y contradicciones de las leyes educativas que ofrecen demasiados resquicios para quienes están empeñados en el acoso y derribo del sistema público de educación. [Leer el artículo completo]


Sigamos con el repaso:

En el manual de Pearson-Alhambra de Segundo de ESO se habla de "violencia estructural" de los países ricos sobre los pobres (a niños de catorce años que no entienden lo que es el concepto de "estructura" ni en la sintaxis de la oración simple)Por otro lado el manual "light" y apto para colegios de curas como el de SM (Marianistas) dice que es obligación ciudadana recogida en la Constitución contribuir con los impuestos (tesis puramente socialdemócrata) pero nada dice del derecho sagrado a la propiedad privada (tesis liberal y "de derechas", también recogido en nuestra Carta Magna)

En ciertos manuales de Primaria obvian la parte "fea" de la Revolución Francesa e ignoran totalmente la contribución un siglo antes y por vías más pacíficas aunque más burguesas de los británicos a la conquista de los derechos de los europeos, véanse las imágenes de este manual de Vicens-Vives. De la otra página se concluye que la negociación, si funciona, está bien. A buen entendedor pocas palabras bastan.



Finalizando la interminable lista de dislates -lo cual da bastante la razón al Tribunal Supremo en lo que concierne a que si bien la materia no sea objetable sí que puedan serlo los textos- diremos que en el manual de Edebé de Cuarto de ESO se menciona en un lateral de página que se investigue, sin decir expresamente el nombre del medio de comunicación y el partido político responsable, cómo se destapó y en qué consistió la trama de los GAL.

En conclusión, si de formar parte de la generación "Ni-Ni" es algo de lo que hay que salvar a las nuevas generaciones no es porque falte "Ciudadanía" en los institutos sino que es por la sencilla razón de que la sociedad está podrida en sus valores y aspiraciones desde la raíz, por un concepto de igualdad mal entendido. Y en esto es en lo que encontramos cierta verdad en lo expuesto por León XIII en el 23 de la Humanum genus sobre aquello en lo que podía derivar el igualitarismo. Obviamente, muchas de las críticas del Pontífice contra las "sectas" pueden achacársele a la misma Institución que han ido gobernando Sus Santidades y no se nos escapa que la motivación última de León XIII, claro está, es el enorme celo (por no decir, "enormes celos") que la imparable sustracción de poder que estaba sufriendo le suscitaba.


San Agustín, vivo en el XIX ¿Y hoy?




















Vista la gran presencia de masones en los gobiernos estadounidenses y europeos desde hace, al menos, dos siglos, quizá este texto sea de plena actualidad.




ENCÍCLICA "HUMANUM GENUS", DE LEÓN XIII
ACERCA DE LA MASONERÍA Y OTRAS SECTAS




1. Ciudad terrenal y ciudad de Dios

El humano linaje, después que, por envidia del demonio, se hubo, para su mayor desgracia, separado de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, quedó dividido en dos bandos diversos y adversos: uno de ellos combate asiduamente por la verdad y la virtud, y el otro por todo cuanto es contrario a la virtud y a la verdad. El uno es el reino de Dios en la tierra, es decir, la verdadera Iglesia de Jesucristo, a la cual quien quisiere estar adherido de corazón y según conviene para la salvación, necesita servir a Dios y a su unigénito Hijo con todo su entendimiento y toda su voluntad; el otro es el reino de Satanás, bajo cuyo imperio y potestad se encuentran todos los que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo y de nuestros primeros padres, rehúsan obedecer a la ley divina y eterna, y obran sin cesar o como si Dios no existiera o positivamente contra Dios. Agudamente conoció y describió Agustín estos dos reinos a modo de dos ciudades contrarias en sus leyes y deseos, compendiando con sutil brevedad la causa eficiente de una y otra en estas palabras: Dos amores edificaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios edificó la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la celestial(1). En el decurso de los siglos, las dos ciudades han luchado, la una contra la otra, con armas tan distintas como los métodos, aunque no siempre con igual ímpetu y ardor.

La sociedad masónica

En nuestros días, todos los que favorecen la peor parte parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia, bajo la guía y auxilio de la sociedad que llaman de los Masones, por doquier dilatada y firmemente constituida. Sin disimular ya sus intentos, con la mayor audacia se revuelven contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa Iglesia, y esto con el propósito de despojar, si pudiesen, enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios conquistados por Jesucristo, nuestro Salvador. Llorando Nos estos males, y movido Nuestro ánimo por la caridad, Nos sentimos impelidos a clamar con frecuencia ante el Señor: He aquí que tus enemigos vocearon; y levantaron la cabeza los que te odian. Contra tu pueblo determinaron malos consejos, discurrieron contra tus santos. Venid, dijeron, y hagámoslos desaparecer de entre las gentes(2).

Obligación Pontificia

En tan inminente riesgo, en medio de tan atroz y porfiada guerra contra el nombre cristiano, es Nuestro deber indicar el peligro, señalar los adversarios, resistir cuanto podamos a sus malas artes y consejos, para que no perezcan eternamente aquellos cuya salvación Nos está confiada, y no sólo permanezca firme y entero el reino de Jesucristo que Nos hemos obligado a defender, sino que se dilate con nuevos aumentos por todo el orbe.

2. Anteriores amonestaciones de los Romanos Pontífices

Los Romanos Pontífices Nuestros antecesores, velando solícitos por la salvación del pueblo cristiano, conocieron muy pronto quién era y qué quería este capital enemigo, apenas asomaba entre las tinieblas de su oculta conjuración; y como tocando a batalla les amonestaron con previsión a príncipes y pueblos que no se dejaran coger en las malas artes y asechanzas preparadas para engañarlos. Dióse el primer aviso del peligro el año 1738 por el Papa Clemente XII(3) cuya Constitución confirmó y renovó Benedicto XIV(4). Pío VII(5) siguió las huellas de ambos, y León XII, incluyendo en la Constitución apostólica Quo graviora(6) lo decretado en esta materia por los anteriores, lo ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII(7), Gregorio XVI(8) y Pío IX(9), por cierto repetidas veces, hablaron en el mismo sentido.

Y, en efecto, puesta en claro la naturaleza e intento de la secta masónica por indicios manifiestos, por procesos instruidos, por la publicación de sus leyes, ritos y revistas, allegándose a ello muchas veces las declaraciones mismas de los cómplices, esta Sede Apostólica denunció y proclamó abiertamente que la secta masónica, constituida contra todo derecho y conveniencia, era no menos perniciosa al Estado que a la religión cristiana, y amenazando con las más graves penas que la Iglesia puede emplear contra los delincuentes, prohibió terminantemente a todos inscribirse en esta sociedad. Llenos de ira con esto sus secuaces, juzgando evadir o debilitar a lo menos, parte con el desprecio, parte con las calumnias, la fuerza de aquellas censuras, culparon a los Sumos Pontífices que las decretaron de haberlo hecho injustamente o de haberse excedido en el modo. Así procuraron eludir el peso y autoridad de las Constituciones apostólicas de Clemente XII, Benedicto XIV, Pío VII y Pío IX; aunque no faltaron en aquélla misma sociedad quienes confesasen, aun a pesar suyo, que lo hecho por los Romanos Pontífices, conforme a la doctrina y disciplina de la Iglesia, era según derecho. En lo cual varios príncipes y jefes de Gobierno se hallaron muy de acuerdo con los Papas, cuidando, ya de acusar a la sociedad masónica ante la Silla Apostólica, ya de condenarla por sí mismos, promulgando leyes a este propósito, como en Holanda, Austria, Suiza, España, Baviera, Saboya y en algunas otras partes de Italia.

La confirmación de los peligros

Pero lo que sobre todo importa es ver comprobada por los sucesos la previsión de Nuestros Antecesores. En efecto, no siempre ni en todas partes lograron el deseado éxito sus cuidados próvidos y paternales; y esto, o por el fingimiento y astucia de los afiliados a esta iniquidad, o por la inconsiderada ligereza de aquellos, a quienes más interesaba haber vigilado con diligencia en este negocio. Así que en espacio de siglo y medio la secta de los Masones ha logrado unos aumentos mucho mayores de cuanto podía esperarse, e infiltrándose con tanta audacia como dolo en todas las clases sociales ha llegado a tener tanto poder que parece haberse hecho casi dueña de los Estados. De tan rápido y terrible progreso se ha seguido en la Iglesia, en la potestad de los príncipes y en la salud pública la ruina prevista muy de atrás por Nuestros Antecesores; y se ha llegado a punto de temer grandemente para lo venidero, no ciertamente por la Iglesia, cuyo fundamento es bastante firme para que pueda ser socavado por esfuerzo humano, sino por aquellas mismas naciones en que logran influencia grande la secta de que hablamos u otras semejantes que se le agregan como auxiliares y satélites.

Los diversos errores combatidos

Por estas causas, apenas subimos al gobierno de la Iglesia, vimos y experimentamos cuánto convenía resistir en lo posible a mal tan grave, interponiendo para ello Nuestra autoridad. En efecto, aprovechando repetidas veces la ocasión que se presentaba, hemos expuesto algunos de los más importantes puntos de doctrina en que parecía haber influido en gran manera la perversidad de los errores masónicos. Así, en Nuestra carta encíclica Quod apostolici muneris emprendimos demostrar con razones convincentes las enormidades de los socialistas y comunistas; después, en otra, Arcanum, cuidamos de defender y explicar la verdadera y genuina noción de la sociedad doméstica, que tiene su fuente y origen en el matrimonio; además, en la que comienza Diuturnum, propusimos la forma de la potestad política moderada según los principios de sabiduría cristiana, tan maravillosamente acorde con la naturaleza misma de las cosas y la salud de los pueblos y príncipes. Ahora, a ejemplo de Nuestros Predecesores, hemos resuelto ocuparnos expresamente de la misma sociedad masónica, de toda su doctrina, así como de sus planes y manera de pensar y de obrar, a fin de que así llegue a conocerse, con la mayor claridad posible, su maliciosa naturaleza, y pueda evitarse el contagio de peste tan funesta.

3. Conspiración de varias sectas secretas

Hay varias sectas que, si bien diferentes en nombre, ritos, forma y origen, unidas entre sí por cierta comunión de propósitos y afinidad entre sus opiniones capitales, concuerdan de hecho con la secta masónica, especie de centro de donde todas salen y adonde vuelven. Estas, aunque aparenten no querer en manera alguna ocultarse en las tinieblas, y tengan sus juntas a vista de todos, y publiquen sus periódicos, con todo, bien miradas, son un género de sociedades secretas, cuyos usos conservan. Pues muchas cosas hay en ellas a manera de arcanos, las cuales hay mandato de ocultar con muy exquisita diligencia, no sólo a los extraños, sino a muchos de sus mismos adeptos, como son los planes íntimos y verdaderos, así como los jefes supremos de cada logia, las reuniones más reducidas y secretas, sus deliberaciones, por qué vía y con qué medios se han de llevar a cabo.

La organización masónica, poder siniestro

A esto se dirige la múltiple diversidad de derechos, obligaciones y cargos que hay entre los socios, la distinción establecida de órdenes y grados y la severidad de la disciplina por que se rigen. Tienen que prometer los iniciados, y aun de ordinarios se obligan a jurar solemnemente, no descubrir nunca ni de modo alguno sus compañeros, sus signos, sus doctrinas. Con estas mentidas apariencias y arte constante de fingimiento, procuran los Masones con todo empeño, como en otro tiempo los maniqueos, ocultarse y no tener otros testigos que los suyos. Celebran reuniones muy ocultas, simulando sociedades eruditas de literatos y sabios, hablan continuamente de su entusiasmo por la civilización, y de su amor hacia los más humildes: dicen que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y comunicar a cuantos más puedan las ventajas de la sociedad civil. Aunque fueran verdaderos tales propósitos, no todo está en ellos.

Obediencia ciega de los masones

Además, deben los afiliados dar palabra y seguridad de ciega y absoluta obediencia a sus jefes y maestros, estar preparados a obedecerles a la menor señal e indicación; y de no hacerlo así, a no rehusar los más duros castigos ni la misma muerte. Y, en efecto, cuando se ha juzgado que algunos han traicionado al secreto o han desobedecido las órdenes, no es raro darles muerte con tal audacia y destreza, que el asesino burla muy a menudo las pesquisas de la policía y el castigo de la justicia. Ahora bien: esto de fingir y querer esconderse, de sujetar a los hombres como a esclavos con fortísimo lazo y sin causa bastante conocida, de valerse para toda maldad de hombres sujetos al capricho de otro, de armar a los asesinos procurándoles la impunidad de sus crímenes, es una monstruosidad que la misma naturaleza rechaza; y, por lo tanto, la razón y la misma verdad evidentemente demuestran que la sociedad de que hablamos pugna con la justicia y la probidad naturales.

Su fin principal: Destruir el orden religioso y civil

Singularmente, cuando hay otros argumentos, por cierto clarísimos, que ponen de manifiesto esta falta de probidad natural. Porque, por grande astucia que tengan los hombres para ocultarse, por grande que sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos la naturaleza de la causa. No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos(10). Y los frutos de la secta masónica son, además de dañosos, muy amargos. Porque de los certísimos indicios antes mencionados resulta claro el último y principal de sus intentos, a saber: destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo, y levantar a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del naturalismo.

29 de abril de 1884
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NOTAS
(1) S. Agustín De civ. Dei. 14, 17. (volver) .
(2) Ps. 82, 2-4. (volver)
(3) Const. In eminenti 24 april. 1738. (volver)
(4) Const. Providas 18 mai. 1751. (volver)
(5) Const. Ecclesiam a Iesu Christo 12 sept. 1821. (volver)
(6) Const. 13 mart. 1825. (volver)
(7) Enc. Traditi 21 mai. 1829. (volver)
(8)Enc. Mirari 15 aug. 1832. (volver)
(9) Enc. Qui pluribus 9 nov. 1846. -Aloc. Multiplices inter 25 sept. 1865, etcétera. (volver)
(10) Mat. 7, 18. (volver)