"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]
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Conclusiones al estudio preliminar del Materialismo/Espiritualismo, Método y teoría de la ciencia, Lógica y Psicología

1. Del estudio sobre la Materia y el Espíritu (monismo, pluralismo, dualismo...), en Historia de la Filosofía y en la Filosofía contemporánea, se extrae la conclusión de que con respecto a la existencia de lo espiritual hay que ser prudente y, en principio, agnóstico (es decir, declarar que no se tiene conocimiento certero de su existencia ni de su inexistencia).  Sin embargo, también es cierto que las ciencias han de ser, necesariamente, materialistas (no digo los científicos, sino las ciencias: el método y los resultados del método tales como leyes y teorías; si luego el científico quiere/puede dejar “espacio” a lo espiritual, eso es otra cuestión).  El materialismo epistemológico (es decir, el materialismo desde el punto de vista del conocimiento) es necesario para hacer ciencia seriamente.  De momento hay que ser pluralistas: la reducción de todas las ciencias a una aún no ha sido realizada y ni puede serlo, de momento. 
   
2. Del estudio de la Filosofía de las ciencias hemos de sacar esta conclusión: cuanto más se acercan las ciencias a los asuntos humanos menos predictivas son y más influenciables por las ideologías, las modas y las corrientes políticas. 

3. Del acercamiento a la Lógica la más importante conclusión es que las reglas lógicas no crean verdades nuevas sino que, simplemente, conservan la verdad de las premisas en las conclusiones.  De lo falso y de lo contradictorio puede surgir cualquier cosa (“Ex contradictio quodlibet”), lo verdadero o lo falso.   La tercera línea de la tabla de verdad de la implicación nos enseña que jamás, bajo ningún concepto, podremos saber si estamos en posesión de una teoría científica definitivamente verdadera.  El tipo de argumentación que más resultados es capaz de dar en la Filosofía y en las Matemáticas es el procedimiento por reducción al absurdo o demostración indirecta (es lo mismo). 

4.  Finalmente, de la aproximación a la Psicología sacamos dos importantes conclusiones: a) el conocimiento que la percepción, la memoria, el aprendizaje, etc. nos proporcionan debe ser objeto de sospecha, de duda y muchas veces no es del todo fiable. b) Además, como nos enseñan los especialistas en motivación y personalidad ni siquiera somos transparentes a nosotros mismos.

Filosofía de la(s) ciencia(s) dualista vs. materialista pluralista

En W. Dilthey encontramos la distinción entre "ciencias de la naturaleza" y "ciencias del espíritu" -forma, en cierto modo, dualista y espiritualista de entender la clasificación de las ciencias-, distinción donde la libertad humana es la clave: ciencias de la naturaleza serían las ciencias que tratan relaciones de causa-efecto y ciencias del espíritu (o "humanas y sociales", diríamos hoy) aquellas donde hay que contar con la libertad humana (en el sentido de "libre albedrío") y consisten en el estudio de (y a partir de) relaciones en el seno de instituciones ya dadas previamente. 
 
Esto con respecto al punto de vista espiritualista y dualista de clasificar las ciencias.  Desde este punto de vista las ciencias formales (Matemáticas y Lógica) quedan al margen de ambos tipos (naturales y "del espíritu") porque son, las Matemáticas y la Lógica, meras ciencias vacías, sin contenido; ciencias instrumentales, que se usan como instrumento al servicio de otras (la Física, la Economía, etcétera.)
 
Pero podemos rescatar esta clasificación sin tener que usar términos como "libertad" o "espíritu", que son muy discutibles desde el punto de vista de las propias ciencias.  Para hacer esto tendremos que recurrir a un enfoque materialista pluralista de las ciencias.  Tal enfoque diferencia entre, por un lado, ciencias donde las operaciones de los científicos no son continuas sino separables -separables de las operaciones que se dan en el campo científico que estos estudian; por ejemplo: las operaciones del matemático que demuestra un teorema con todos los intentos y errores que comete quedan completamente al margen del resultado final: el teorema- y ciencias en las que dicha separación no es posible y en donde las operaciones del campo y las del científico se influyen mutuamente -por ejemplo: el economista que, para poder proponer una teoría acerca de las motivaciones del consumidor ha de operar él mismo como individuo-consumidor y, viceversa, los consumidores que bajo el efecto de ciertas medidas tomadas por políticos siguiendo a los economistas acaban por dar un sentido económico explícito a sus conductas ("Tengo mejores cosas en las que invertir mi tiempo", "La educación no es gasto es inversión", "He de aprender a gestionar mejor mis emociones" son frases que se oye decir a la gente.)
 

Pluralismo materialista de Heráclito y Empédocles

Heráclito -conocido también como El Oscuro de Éfeso vivió hacia comienzos del siglo V a.C .Fue natural de Éfeso, ciudad de la costa occidental del Asia Menor. Como los demás filósofos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportaciones gracias a testimonios posteriores.

Heráclito afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante. Que el ente deviene, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. Heráclito afirma que el principio de todo es el fuego, pero no debe entenderse como en la Escuela de Mileto que se trata del “arjé” o principio sustancial sino que significa “principio” en el sentido de origen (del modo en que hoy se especula con una Gran Explosión inicial que originó todo) De ahí que pueda considerarse un pluralista porque no reduce los otros tres elementos a éste. El principio del fuego refiere al movimiento y cambio constante en el que se encuentra el mundo. Esta permanente movilidad se fundamenta en una estructura de contrarios que fundamenta la doctrina del Eterno Retorno -que fascinó a F. Nietzsche- la transformación universal tiene dos etapas que se suceden cíclicamente: una descendente por contracción o condensación, y otra ascendente por dilatación.

Todo este fluir está regido por una ley que él denomina Λόγος (Logos). Al uso de los sentidos y de la inteligencia, hay que agregarle una actitud crítica e indagadora. La mera acumulación de saberes no forma al verdadero sabio, porque para Heráclito lo sabio es "uno y una sola cosa", esto es, la teoría de los opuestos:

...En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos.
...ποταμοις τοις αυτοις εμβαινομεν τε και ουκ εμβαινομεν, ειμεν τε και ουκ ειμεν 

Su filosofía se basa en la tesis del flujo universal de los seres:"Panta rei" (πάντα ρει), todo fluye. El devenir está animado por el conflicto: "La guerra ("pólemos") es el padre de todas las cosas"


Empédocles de Agrigento, (quien alcanzó la madurez en torno al 450 a. C.), fue un filósofo y político democrático griego. Cuando perdió las elecciones fue desterrado y se dedicó al saber. Postuló la teoría de las cuatro raíces, a las que Aristóteles más tarde llamó elementos, juntando el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la tierra de Jenófanes las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la tierra. Estas raíces están sometidas a dos fuerzas, que pretenden explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo: la atracción de una raíz por otra distinta (llamada metafóricamente “Amor”) y la repulsión por lo semejante (“Odio”).

Los cuatro elementos y las dos fuerzas que lo mueven explican asimismo el conocimiento, según el principio de que lo semejante se conoce con lo semejante. Las cosas emanan flujos que, pasando a través de los poros de los elementos, determinan el contacto y el reconocimiento. Por lo tanto, el conocimiento tiene un origen material, por contacto de los cuerpos externos con nuestro propio cuerpo.