"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]

Kant. ¿Por qué el Entendimiento aplica a ciertas sucesiones de impresiones semejantes la categoría de causa-efecto y a otras no? La relación con el tiempo de toda categoría




Las categorías del entendimiento pueden producir conocimiento en virtud, según Kant, de que están mediadas por el tiempo.  Si no, no hay conocimiento. Hay cuatro tipos de categorías (de la cantidad, de la cualidad, de la relación y de la modalidad) y tres categorías por cada tipo, resultando un total de doce. En una relación de causa-efecto interviene más de una categoría:

  • La categoría de la cantidad conocida como totalidad (se aplica a todos los casos u objetos similares, como dice Hume en el texto: “Objetos similares...”)
  • La categoría de la relación conocida como conexión causa-efecto, como sucesión sin excepciones (tal y como la explica Hume)
  • La categoría modal de la necesidad (pues se nos aparece como conexión necesaria)

Las tres, cuando se dan con respecto a una serie de sucesos semejantes entre sí que se siguen sin excepción conocida (es decir, sin que se nos dé la categoría cualitativa de la negación) producen la conexión necesaria de los fenómenos en nuestro entendimiento, como decía Hume. Pero la clave por la que el entendimiento diferencia entre series temporales de fenómenos no relacionadas causalmente y series temporales a las que se les atribuye la conexión causa-efecto radica en LA FORMA en la que a la experiencia se le presenta en el EL TIEMPO. Esa forma consiste en que la sucesión temporal subjetiva de las percepciones de objetos similares a A, primero, y objetos similares a B, es presentada al entendimiento por la intuición tempo-espacial como necesariamente idéntica a la sucesión temporal objetiva. Por ejemplo, si diferenciamos entre meros síntomas que se siguen, por un lado, y causa y efectos de un trastorno, por otro, es porque llegamos a entender que:

- En el primer caso la relación temporal que encontramos es contingente (los síntomas se suceden hasta ahora siempre así, pero podrían no sucederse, ser simultáneos o incluso sucederse de modo inverso y eso no alteraría objetivamente el orden de las cosas). Del mismo modo que cuando observamos un paisaje lo podemos mirar de abajo a arriba o de arriba a abajo, de izquierda a derecha y ese orden, constata el entendimiento, en nada altera la naturaleza del paisaje. Lo mismo sucede con el relámpago y el trueno, por poner otro ejemplo: aunque la percepción nos los mostrara en orden temporal inverso (primero escuchásemos el trueno y luego viéramos el relámpago) debido a que, supongamos un imposible, la velocidad del sonido fuese más rápida que la de la luz, aún así, eso no cambia la naturaleza del asunto;

- Sin embargo, cuando entendemos que hay relación causa-efecto, el entendimiento constata que necesariamente el orden en el que percibimos los fenómenos (primero A, luego B) es coincidente con el orden en el que los fenómenos han de aparecerse necesariamente. Si lo que antecede a B fuese otro que A o si a A le sucediese otro que B, no consideramos que cambia sólo el orden de mi percepción (como en caso del paisaje) sino la naturaleza de los fenómenos que se me presentan.

Y, sin embargo, aún habiendo Kant así rescatado la necesidad en la relación causa-efecto (necesidad que Hume decía que no existía, pues según el escocés, la costumbre engendra creencia, que nunca asegura certeza) lo que no puede hacer ya es desligarla de la condición esencial de toda experiencia: la intución del tiempo. Puesto que toda categoría es una modulación del tiempo:

a)
Las categorías de la cantidad (totalidad, pluralidad, unidad) se fundamentan en que tanto el espacio como el tiempo aparecen a priori como un todo compuesto de partes homogéneas.

b) Las categorías de la cualidad (realidad, limitación, negación) se fundamentan en que siendo el espacio y el tiempo meramente formales (por lo que ellos mismos, en sí mismos, no pueden percibirse sino que son las percepciones las que se dan en ellos) constituyen en su formalidad el “momento cero” en una gradación de la intensidad con la que aparecen los fenómenos.

c) Las categorías de la relación (sustancia-accidente, causa-efecto, acción recíproca) se basan respectivamente en los tres modos del tiempo: permanencia, sucesión y simultaneidad cuando en ellos se ve implicada la categoría modal de la necesidad.

d) Precisamente, las categorías de la modalidad (necesidad, contingencia de lo existente, contingencia de lo posible) están basadas en la fortaleza con que se nos da la conexión entre los fenómenos, de un lado, y el espacio, el tiempo y, en su caso, otras categorías por otro. Llamamos posible a lo que aparece conectado solo al tiempo (y, en su caso, al espacio) formalmente, sin más; llamamos existente a lo que es real (categoría de la cualidad) en este momento del tiempo y necesario a lo que se nos aparece como real en todo momento de tiempo.

Como puedes observar, sustancia vuelve a significar lo mismo que en Aristóteles y Tomás (lo que se opone a los accidentes, pero convertida en categoría del entendimiento y no de la realidad en sí misma) y no lo que significa para Descartes, Spinoza, Locke y, críticamente, para Hume (sustancia es lo que es en sí y por sí y no necesita de ninguna otra para existir).  La potencia es la posibilidad. ¿Dónde están la forma y la materia? La Forma es el intelecto mismo, que es quien CONFIGURA el conocimiento, lo construye. La materia es el supuesto "caos de sensaciones".