"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]

Líneas maestras de la Ética de Aristóteles

Para Aristóteles, como para Sócrates y Platón, los seres humanos persiguen el bien.  Sócrates llegó a afirmar que por eso mismo quien hace el mal lo hace por ignorancia, por falta de inteligencia.  Aristóteles va a corregir y reinterpretar esto, como se verá más adelante.

En la Naturaleza (Physis) los seres alcanzan su mayor bien cuando nada impide el desarrollo de su propio ser o naturaleza específica, es decir, de su esencia.
La esencia es la forma sustancial.  En los seres humanos lo sustancial (desde el punto de vista de la forma, no de la materia) es su inteligencia que les hace comprender la realidad y guiarse en ella y entre otros seres humanos.

Al sumo bien en los humanos lo llamamos "Felicidad" (eudaimonía).  Consiste en el desarrollo de la inteligencia en sus dos facetas: teórica y práctica.  La primera hace posible una felicidad más independiente pues no requiere de la vida en sociedad, como sí requiere la segunda.  Esta segunda, la inteligencia práctica, recibe el nombre de "prudencia" (phronesis).  
La prudencia es la inteligencia en los asuntos prácticos y consiste en  saber alcanzar el término medio (justo medio) entre el vicio por defecto y el vicio por exceso.  CONTRA LOS PITAGÓRICOS, SI ESTE TÉRMINO MEDIO FUESE MATEMÁTICO BASTARÍA LA FACETA TEÓRICA DE LA INTELIGENCIA.  PERO COMO NO ES ASÍ, NO ES LA MISMA FACETA DE LA INTELIGENCIA LA QUE ENTRA EN JUEGO EN LA BÚSQUEDA DE LA VIRTUD QUE LA QUE SE REQUIERE PARA LA VERDAD.  Esto será un pilar para el pensamiento posterior de San Agustín y Santo Tomás de Aquino y, con ellos, de la Iglesia católica y su oposición a los gnosticismos de todo tipo, incluido el de la Masonería (ver también este enlace)
La prudencia (o virtud dianoética) es para las virtudes éticas lo que la buena puntería es para acertar en la diana.  Sin ella solo se acierta de casualidad.  Y, con ella o sin ella, solo hay una sola forma de acertar y múltiples de equivocarse. 
Las virtudes éticas (o "morales", según traducciones) no son ni pasiones ni facultades.  La INTELIGENCIA sí es una facultad pues está en nuestra naturaleza.  Pero es que la inteligencia práctica NO ES una virtud moral en sí misma sino la condición para conseguir esta.  Las virtudes éticas son hábitos o costumbres y forjan el carácter. 
Para ser feliz, sea del modo que sea (por el conocimiento o por las virtudes morales o por las dos), es imprescindible no carecer de los bienes materiales indispensables para una vida digna y que las desgracias e infortunios no nos asolen (Evidentemente, el que busca el saber por encima de todo requiere aún menos bienes materiales, muy probablemente, que quien tiene que practicar virtudes como la generosidad, la valentía u otras para ser feliz).
Quien escoge practicar fundamentalmente la inteligencia teórica está optando por la búsqueda de la sabiduría.  Esta es la más divina de las formas de ser feliz por ser la más independiente. 
Quien escoge practicar la faceta práctica de la inteligencia elige las virtudes morales.  Esta otra forma, la de las virtudes, nos lleva directamente a la cuestión de la naturaleza social del ser humano y a la cuestión de la Política.
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