"No hay manera de escapar a la filosofía […] Quien rechaza la filosofía profesa también una filosofía pero sin ser consciente de ella." Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra. "There is no escape from philosophy. Anyone who rejects philosophy is himself unconsciously practising a philosophy." [Karl Jaspers, Way to Wisdom 12 (New Haven: Yale University Press, 1951)]

Líneas principales del pensamiento de Marx

Marx y Engels dieron sus primeros pasos como filósofos criticando a la llamada “Izquierda hegeliana”: tres autores que aparecen mencionados en La Ideología alemana y que fueron apodados irónicamente por Marx y Engels como “La Sagrada Familia”. Estos habían ejecutado una severa crítica a la Religión, considerando que era el factor más alienante (en el sentido aún hegeliano de “alienación”) para el ser humano. Para Marx y Engels esto es aún demasiado abstracto: no existe el ser humano en general y, además, la religión es un síntoma de la alienación pero no es su causa. Para entender qué es entonces la alienación hay que estudiar a los hombres y las mujeres en su realidad histórica concreta. De este estudio se desprenderá una conclusión (El Manifiesto comunista): en efecto se da una dialéctica en los acontecimientos históricos (como Hegel vio en las Lecciones sobre la Filosofía de la Historia universal) pero no es la dialéctica abstracta e idealista de Hegel y los hegelianos de izquierda sino que es la resultante de las distintas formas en las que se ha dado la tensión entre una clase dominante y otra dominada, es decir, entre quienes han poseído y poseen los medios de producción y los que no. 
 
El Capital supone la consagración del materialismo histórico como teoría filosófica, económica, sociológica y política.  Marx  compuso esta obra en Londres, donde asimiló a los economistas británicos (ingleses y escoceses) ligados al Empirismo tales como David Ricardo, Adam Smith y su amigo y precursor David Hume, a la vez que fue librándose de la influencia del socialismo utópico burgués y de Rousseau (cuyo concepto de Voluntad general fue integrado por Hegel  y "desvelado en su misterio" por Marx en La ideología alemana).  

Esta obra presenta al Capital como el Sujeto de la Historia, frente a la Idea-Sujeto-que-se-autoconoce de Hegel.  De hecho el Capital, lejos de desvelársenos consigue enmascarar eficazmente la realidad.  En efecto si solo nos atenemos a la circulación de dinero y mercancías, como los economistas burgueses británicos, la diferencia entre pobres y ricos,así como el desempleo, es tan solo una circunstancia lamentable y superable que nada tendría que ver con la estructura misma del sistema capitalista.  Sin embargo, desde el punto de vista marxista, ha de haber siempre una cierta tasa de desempleo que refleja un ejército de trabajadores de reserva de modo que, si la producción tiende a aumentar, dicho aumento sea realizable a la par que se consigue que los trabajadores no puedan  forzar un  reparto de las ganancias empresariales, cosa que sí podría suceder si existiese pleno empleo estable. 

Según Marx, se debe atender a la esfera de la producción  pues allí están la infraestructura y el motor de la Historia.  La Historia comienza estrictamente cuando las relaciones económicas dejan de ser interpretables desde el esquema "Mercancía - Dinero gastado - Otra Mercancía" (M-D-M') para tener que ser interpretadas desde este otro esquema: "Dinero adelantado - Mercancía (bien o servicio, es indiferente) - Incremento de Dinero " (D-M-D').  Con este cambio de esquema comienza la Historia porque hace posible la evolución en los medios y modos de producción. 

Aquí, a diferencia del esquema anterior, ya no hay un fin exterior (mantener la vida de una comunidad, por ejemplo) sino que el fin mismo es el incremento del valor.  El incremento de valor es el plusvalor o plusvalía.  El plusvalor (o plusvalía) no es ni el beneficio bruto (que incluye a la suma de capital adelantado) ni la ganancia empresarial (lo que resta una vez devuelto el capital  adelantado y abonados los intereses).  El plusvalor es la valorización del valor que resulta de la aplicación de la fuerza de trabajo.  Los capitalistas no son los sujetos de la Historia pero tampoco ya los trabajadores exactamente (a diferencia de las tesis defendidas en El manifiesto comunista)  sino el valor que se valoriza.  Pero esta valorización requiere necesariamente de la fuerza de trabajo porque esta es la única mercancía  que no es sustituible por cualesquiera otras sin que el sistema se paralice (teoría laboral del valor o teoría del valor-trabajo)


El sistema requiere de capitalistas que pongan a circular el capital y de trabajadores que produzcan mercancías (sean bienes o servicios).  Toda consideración moral sobra: ni el capitalista es un malvado codicioso ni el trabajador un virtuoso sufridor necesariamente...  Eso es irrelevante.  La razón de la plusvalía y, por lo tanto, de la explotación es estructural: en el primer esquema la mercancía ha de ser distinta cualitativamente para que el intercambio tenga sentido.  En el segundo esquema, siendo la mercancía cualitativamente idéntica por definición (el dinero) la diferencia entre D y D' solo puede ser cuantitativa.  



La teoría de la explotación dice, pues, que el valor añadido por el trabajador no recae en el propio trabajador sino que, por pura lógica, debe recaer en el capitalista en forma de ganancia y beneficio.    Pero ese plus de valor procede de la fuerza de trabajo, no del propio capital en tanto que mero capital.  "Explotación" no refiere ya necesariamente a bajos salarios, y a largas jornadas.  La explotación solo acabará de modo radical, por la revolución obrera y la posterior Dictadura del proletariado (Socialismo real, con un Estado fuerte), cuyo fin es asegurarse de que la superestructura flotante (ya sin base) acabe de derrumbarse y de que la revolución no quede en un mero reemplazo nominal de los elementos de la infraestructura. [El horror en el que desemboca la Dictadura del proletariado fue descrito por Alexander Solzhenitsyn; también puede uno deleitarse rememorando la actitud de servicio de los líderes del socialismo real hacia sus amados pueblos, como la de Ceaucescu con los rumanos]






En las sociedades capitalistas desarrolladas, a medida que el medio social se va colmando de mercancías y que los trabajadores obtienen ciertas facilidades para conseguir muchas de ellas se pierde la conciencia de clase social, pero no por eso se deja de ser de una clase u otra pues ser de una clase u otra significa tan solo ser propietario o no de los medios de producción.  Perder la conciencia de clase es una manifestación de la alienación más importante que la alienación religiosa que tanto preocupaba a los hegelianos de izquierda, puesto que la expresa más ampliamente (en más facetas de la vida de los individuos).  La ausencia de conciencia de clase nos lleva a pensar que las mercancías producidas tienen valor por sí mismas (como en los fetiches que estudian los antropólogos) lo cual es propiciado porque en el capitalismo las relaciones en la sociedad civil están en su práctica totalidad mediadas por mercancías de todo tipo, de modo que lo que es el resultado de la fuerza de trabajo y de las relaciones entre personas aparece a la conciencia burguesa como un entorno de bienes y servicios con un valor intrínseco (fetichismo de la mercancía), sin referencia a la fuerza de trabajo que lo hace posible.